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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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29 Abril 2018 04:00:00
¿Quién ganó el debate?
“Mucha gente cree que discrepa de los demás
y lo que pasa es que no tienen el valor
para hablar unos con otros”.
John Henry Newman
Clérigo e intelectual inglés

El términos del significado, la palabra debate se conceptualiza como controversia sobre distintos temas, entre varios participantes; y se usa como sinónimo de las palabras contienda, lucha, combate, discusión, disputa, polémica, lo contrario, incluso acuerdo y consenso. Pero ¿quién ganó el del pasado domingo? ¿Cuál debate?, dirían algunos, si lo que vimos fue la fábula de los monos: ¡no te oigo! ¡No te veo! Sobre todo ¡No hablo, no hablo, no hablo! Y algunos podrán válidamente decir: ¿Ganador? ¡No hubo! Más bien perdedores, empezando por los mexicanos que, cifras más, cifras menos, vieron cómo alrededor de 20 millones de pesos se iban en… ¡nada! 20 millones a la basura y sin posibilidades de ser recogidos. ¡Pérdida de tiempo! Dirán otros, no resuelven nada y casi 2 horas televisivas de medios –que no cuestan cualquier cosa–; y el tiempo, sobre todo el bendito tiempo, que, citando a don Carlos Castillo Peraza, que en paz descanse, es el bien finito e irrecuperable por antonomasia; oro, dirían los clásicos.

Perdemos, seguramente pensarán los más, la oportunidad de saber quién pudo ser la mejor opción para la elección y cada uno con su rollo, haciendo preguntas sin respuestas. No se ensucian las manos y todos tienen cola que les pisen. Si alguno ganó al menos el aplauso por una buena puntada, de nada sirve, ese no va a hacer ni por asomo el ganador el 1 de julio… “Te lucites, pero no quedates”. ¿Se acuerdan del primer ejercicio de este tipo en nuestro país? Se quedó Zedillo, a pesar de que “El Jefe Diego” ganó aquel lejano primer debate. Al menos sirviera para unir, para sacar un candidato común que confronte en algo así como una final-final, Raúl Astor dixit, a quien vaya en primer lugar de encuestas casi para el día de la jornada comicial, para el día de la encuesta verdaderamente valiosa, la de la madre de todas las elecciones; pero ni para eso.

Todos se dicen ganadores y al menos dos, entre ellos la dama, ya pueden irse despidiendo de la contienda y un tercero, digamos que casi tiene tres cuartos de cuerpo igualmente fuera. ¡¿Y ganón-ganón en términos de agandalle quién fue?! ¿El ocurrente que propuso mutilar a los ladrones cortándoles las manos? Les juro que cuando la moderadora le dijo “¡¿Cortarles las manos!? No habla en serio, ¿verdad?”, antes de que respondiera, pensé para mis adentros: “este pedazo de animal sí habla en serio”. ¡Y no me decepcionó! Menos mal que no llegará, no quiero pensar qué propuestas trae respecto a quienes sean o seamos detectados en actos de infidelidad. ¡Qué miedo! ¿O el ganón en términos de agandalle resultó ser aquel que contestó NO a TODO? No, no voy a debatir. No, no voy a contestar. No, no voy a firmar. No, no me quiero despedir”.

Pero, ¿cuándo vamos a ganar nosotros? El pueblo, el de a deveras, no ese “pueblo bueno” en el que caben sólo los buenos en la medida en que estén de acuerdo con él y los demás dejamos de serlo simplemente por disentir, aunque seamos mucho más pueblo que muchos de sus zombies. ¿Cuándo van a ganar los de abajo, los más necesitados, los mejores, los mexicanos TODOS? ¿Cuándo van a ganar la seguridad, el crecimiento, la economía, la educación, el desarrollo, las mujeres, los niños, los jóvenes, los adultos, los discapacitados, los migrantes? ¿Cuándo la honestidad, la no corrupción, la justicia, la no impunidad? ¿Cuándo va a ganar el país y no las potencias extranjeras, la libertad que no el liberalismo, la economía de bolsillo que no la macroeconomía? ¿Para qué esta farsa de debate y además sin edecán? ¿Para prender el carbón, poner la carne a asar, enfriar las cheves, preparar la botana y el guacamole, las quesadillas, las cebollitas, las papas, los champiñones con tocino y las chilacas? ¿Acaso un sibarítico pretexto para dar respuesta a la tan sobada pregunta de si se va a armar o no se va a armar la carnita asada?

En fin, mi querido lector, ojalá los próximos debates sirvan al menos para levantar un poco de conciencia y dar respuesta con acciones a la frase esa que reza de lo peligroso de la política es dejársela sólo a los políticos; ojalá sirvan para involucrarnos y para dejar en claro que sólo cuando tomemos en nuestras manos los problemas del país los sacaremos adelante y los resolveremos. ¿O acaso necesitamos estar en permanente terremoto para darnos cuenta lo grande que somos como nación cuando decidimos estar unidos?
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