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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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17 Agosto 2016 04:08:52
Quién hace las revoluciones
Hace unos días durante el homenaje luctuoso al General Eulalio Gutiérrez, quienes participaron destacaron una serie importante de acciones de este Presidente Coahuilense.

Nacido en 1881, para 1906 ya era parte activa en los círculos magonistas, activista entre la población minera de Coahuila y Zacatecas y buscado por la justicia federal en su calidad de revoltoso y subversivo. Cuando llega la Revolución maderista en 1910 se une entusiasta y como Alcalde de Concepción del Oro establece diversas normas municipales para reconocer derechos laborales. Salario mínimo, jornadas máximas, días de descanso obligatorios, entre otros. Luego en 1913 sería este mismo ayuntamiento la primera autoridad en desconocer al régimen usurpador de Victoriano Huerta.

A Lucas Martínez le escuché en alguna ocasión que la Revolución la soñaron unos cuantos y la hicieron unos hombres a caballo. Sin duda fue el General Gutiérrez uno de esos hombres que soñaron la Revolución, pero fue también uno de los hombres que la llevó a cabo sobre un caballo.

Eran aquellos tiempos convulsos. El inicio del Siglo XX mexicano se caracteriza sin duda porque el país era un gran incendio. Se necesitaban hombres de ideas y de acciones para que la historia tomara su cauce y condujera a nuestro país hacia su destino.

Coincidió este homenaje con el Día Internacional de la Juventud. Fue inevitable pensar cuántos años tendría Eulalio Gutiérrez cuando impulsó esa importante lucha. Cabe decir que era un muchacho, un joven oriundo de Ramos Arizpe que buscaba su vida en la zona minera del norte de Zacatecas. Antes de los 30 años había sido Alcalde, había participado en importantes movimientos armados y había dado a los mineros de la región derechos con los que no soñaban.

Y la conclusión de esa reflexión es muy sencilla. Las revoluciones las hacen los jóvenes. Los que ya no lo somos tanto es más complejo que busquemos cambiar el mundo y menos mediante una lucha armada. Es por eso que él y otros tantos jóvenes de la época se lanzaron en esas grandes hazañas.

Es un lugar común en todo discurso el decir que los jóvenes son el futuro. Pero la verdad es que ese futuro no puede construirse sin los jóvenes del presente. La historia muestra que cuando la juventud no recibe un espacio, se lo gana, y en ocasiones no con buenos modos.

Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica, dijo Salvador Allende, y creo que tiene bastante razón. Con el tiempo se extingue esa flama revolucionaria y queda un adulto con menos motivos para transformar el mundo. Pero la historia tiende irremediablemente a repetirse. Si bien es cierto en contextos distintos, los incendios a veces se convierten en verdaderos infiernos. Y es entonces que una comunidad debe tener personajes de esos que piensan y hacen.

Hoy los retos de nuestra sociedad son los retos de la juventud. Es en la niñez y en la juventud donde mejor fruto rinden los recursos aplicados. Por eso debemos impulsar su educación en todos los niveles y darles la oportunidad de incorporarse a empleos formales y competitivos. Esas son las oportunidades que piden, y es importante dárselas, o la historia muestra que ellos las van a tomar.


CH
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