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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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17 Junio 2017 04:04:00
¿Quién pierde si gana el PRI en Coahuila?
La política estatal coahuilense es foco rojo a nivel nacional. En esta ocasión los reflectores que nos apuntan nada tienen que ver con los escándalos conocidos de los hermanos Moreira: mega- deuda, Ficrea, empresas fantasma, desaparecidos, querellas y amparos interpuestas contra diversos ciudadanos. Lo que provoca a comunicadores, intelectuales y analistas políticos, estar al tanto de los sucesos que se desenvuelven en Coahuila es el tema electoral.

Coahuila hoy representa todo lo que puede ir mal en el proceso democrático que viviremos para elegir en el 2018 al próximo Presidente de la República Mexicana. Este notorio (proceso) fracaso electoral alerta a la nación a vigilar cualquier atentado que se fragüe contra lo único que respalda a un ciudadano en igualdad ante la ley, el voto.

Mientras la fallida elección está en la mesa de análisis del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, órgano especializado, encargado de resolver controversias en materia electoral y proteger los derechos político-electorales de los ciudadanos, es decir, de impartir justicia en el ámbito electoral, la mira del país está hacia los ciudadanos coahuilenses para ver cómo vamos reaccionar. O avanzábamos exigiendo una elección imparcial y legal o nos quedábamos a expensas a lo que quisiera papá gobierno por seis años más.

En otros estados redundan historias como la de Coahuila y deben ser valoradas antes de entrar en cualquier proceso democrático, por ejemplo, en la elección presidencial que se avecina.

1. Si el mandatario saliente bloquea a personas afiliadas de su propio partido político el derecho a participar en una elección interna y designa un único candidato significa que este no querrá soltar las riendas del poder.

2. Si los candidatos contrincantes no forman fuertes alianzas para derribar una estructura con solidez de un siglo en dos meses no es probable que lo logre uno u otro.

3. Si se tiene la sospecha que el gobernante durante su mandato influyó, directa o indirectamente, en el actuar legitimo del poder Legislativo y Judicial qué le puede impedir manipular a una recién reestructurada institución electoral.

4. Si el que gobierna pretende adoptar un Sistema Estatal Anticorrupción a su medida al vapor excluyendo a un comité de participación ciudadana, en lo oscurito qué no hará por quedarse tras bambalinas en el poder.

5. Si además de lograr su propósito disfruta de las mieles que le brinda el poder de un sistema administrativo estatal al tiempo que trata a los gobernados de modo condescendiente, al proceso electoral como juego de niños, y las protestas cívicas como
berrinches…

En Coahuila, somos ejemplo, pues si permitimos que a la mala gane el PRI, los ciudadanos perdemos lo único que nos respalda en igualdad ante la ley: nuestra democracia y dejará el vestigio abierto de ilegalidad en la elección presidencial del 2018. Acaso no es tiempo de bajar al señor de los cielos de la nube en que anda antes de que enaltezca a su sucesor.

El Gobierno es del pueblo. El pueblo quita y pone a sus gobernantes. Somos los ciudadanos coahuilenses ejemplo de esta exigencia legal, pues en nuestro estado si gana el PRI ganará el retroceso, la corrupción, la impunidad, la incultura, el desacierto, el descontento y, finalmente, perdemos todos.
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