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Francisco Liñán D.
Francisco Liñán D.
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Periodista. Editor en Jefe de Periódico Zócalo Piedras Negras. Dudas y Comentarios a [email protected]

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26 Julio 2014 04:00:10
¿Quién se echa a cuestas la labor del padre Carlos?
El llevar a cabo proyectos comunitarios de todo tipo siempre representa una inversión en tiempo, en dinero y hasta un riesgo por si ese proyecto una vez iniciado causa problemas o enfrenta situaciones complicadas, pocos son los que le quieren entrar a apoyar.

En Villa de Fuente los orfanatos de niños y niñas que administra y mantiene el padre Carlos Aguilera están por cumplir 26 años de instalados, ahí en donde muchos han participado para poner su granito o su camión de arena, para que lo que hoy se ve como dos grandes edificios pudieran funcionar y recibir a cientos de niños a lo largo de casi tres décadas y darles un hogar, atenderlos y educarlos.

Pero esa labor no ha sido sencilla, mucha gente ha puesto gran esfuerzo y gestión para alcanzar lo que hoy se tiene en los orfanatos en cuanto a infraestructura, personajes como Pepo Valdés, Guillermo Sánchez, Francisco Juaristi, Nicanor Moyeda y muchos otros que no quieren ser mencionados, han sido parte importante para que los orfanatos existan y funcionen.

Mas la chispa que le da arranque a ese proyecto hoy funcionando se llama Carlos Aguilera, sacerdote que se ha echado a cuestas no sólo el apostolado de su comunidad católica, sino éste del orfanato de niñas y niños con todos los problemas y necesidades que significa, por ello hay que preguntarnos ¿quién tomará la responsabilidad de ese apostolado tan necesario en Villa de Fuente y que da servicio no sólo a ese sector, sino a toda la zona norte del estado? ¿Quién ahora que la salud del padre Carlos Aguilera se ha deteriorado, deberá de tomar la estafeta y decir “yo prosigo” o “me toca a mí” en algo tan trascendental?

La operación de los orfanatos tiene un costo anual superior a 700 mil pesos, sin asuntos extraordinarios, es decir, sin cuestiones como los daños que puedan causar tornados o inundaciones, dos fenómenos a los cuales ha sobrevivido dicha institución en algunos de ellos, incluso luego de muy severos daños.

La Diócesis Fronteriza a cargo del obispo Alonso Garza, hoy tiene el reto de formar a un líder religioso que sea el apoyo para el padre Carlos, pero que se convenza de ese compromiso, de ese reto que es el estar en la iglesia de Villa de Fuente y tomar no sólo el prestigio, sino los retos que representan el manejo de los orfanatos y de darle confianza para seguir adelante a esa comunidad católica tan sui géneris.

El Padre Carlos se ha enfrentado a muchos retos en Villa de Fuente, desde la inundación del año 2004 donde fue cuestionado por recibir apoyos de gente de actividades no lícitas, hasta la catástrofe del tornado que echó abajo la iglesia y causó daños muy cuantiosos a los orfanatos y pese a eso, logró salir delante de sus guerras.

Ni qué decir de las situaciones que ha enfrentado contra el SAT, cuando ha pretendido embargarle lo poco o mucho que tiene en los orfanatos, asunto que lo llevó a invitarlos a embargar a sus niños, esos niños que son el producto de la mala política y la falta de oportunidades para muchos y cuyos niños son el principal reflejo de esa necesidad.

Incluso el orfanato fue un receptor de muchos niños, algunos incluso de meses, que fueron víctimas en fechas recientes de la guerra de bandas delincuenciales, menores que eran abandonados en el DIF y que luego el orfanato del padre Carlos los recibió con todos sus problemas y a muchos de ellos les ha dado cada día amor, educación, alimento y un lugar seguro en dónde vivir.

Hoy se requiere que los apoyos al padre Carlos se mantengan de parte de todos aquellos que siempre han sostenido en forma callada a esta institución, hoy se requiere que la diócesis no se vea sorprendida y trabaje en la formación de un sacerdote que tenga la visión, el compromiso y el amor por la comunidad de Villa de Fuente como el padre Carlos lo ha hecho por décadas.
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