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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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03 Mayo 2017 04:00:00
Quiénes más corruptos
Durante un breve periplo por la Ciudad de México, acompañada del siempre emblemático Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, la ex presidente de Brasil, Dilma Rousseff, quien fue depuesta de su cargo por acusaciones de corrupción apenas probadas y ligeras en uno de los actos más antidemocráticos que se recuerden, aseveró, con la firmeza de siempre y con la autoridad del poder ejercido:

-“Cuando se habla de escándalos de corrupción y de la lucha contra ésta, casi siempre se piensa en los políticos y no en los empresarios, los dueños del dinero, responsables de la canalización de recursos obtenidos de un lucro excesivo”.

No sobra palabra alguna ni falta. Es verdad pura que quien mata a la vaca es el interesado en negociar privilegios y el que le amarra la pata es aquel dispuesto a ser beneficiario de la matanza. Lo mismo sucede entre los políticos cómplices de los empresarios cuyas fortunas se acrecientan, precisamente, cuando mayores son las crisis financieras estructurales -1976, 1982, 1988 y 2008, entre otras-, y los gobernados deben pagar por ello costos tan elevados con inclusión de la inevitable cesión de libertades para sobrevivir. Una estrategia, claro, usada por el PRI cuando llegan las elecciones; y en 2000 y 2006, igualmente por los manipuladores panistas.

Sigue la ruta del dinero –me dijo un día uno de los sabios del establishment, de esos que ya no hay ahora-, y encontrarás los orígenes de cada escándalo y cada peculado inmenso. La “lana” no nace en macetas sino es tratada durante años por cuantos ven en la función pública, únicamente, una oportunidad para construir sus propias heredades y fortunas con miras a salvaguardar a los suyos durante varias generaciones. Así ha sido y es en México, en donde vivimos la etapa de mayor corrupción de cuantas hayamos atestiguado de la mano del peñismo.

Bastaría hacer un recorrido por las entidades en donde se renovaron gubernaturas tras los comicios de 2016. Ni una sola se salva: Los remedios resultaron peores a los males endémicos, lo mismo en Veracruz –Yuneslandia- que en Tamaulipas –Francisco García Cabeza de Vaca, panista, es producto de los amarres del narco-, Chihuahua –Javier Corral Jurado, panista, se hace la vista gorda-, Sinaloa –Quirino Ordaz Coppel, sólo sigue la ruta del narco-gobernador MALOVA-, Quintana Roo –Carlos Joaquín y Roberto Borge forman parte de la misma hermandad-, Durango –José Rosas Aispuro no se atreve a entrar a territorio vedado hasta para el Ejército-, Hidalgo –Omar Fayad Meneses sólo luce del brazo de su mujer mientras la entidad va para abajo-, Oaxaca –en donde se clama por el rapaz Cué con tal de quitarse de encima al junior Murat-, Puebla –el cacicazgo de Moreno Valle se prolonga a través del rey de los antros, Tony Gali-, Aguascalientes –la mafia heredada del beodo Lozano de la Torre no ha sido posible desmontarla-, y Zacatecas -Alejandro Tello Cisterna parece una ídem-, entre otras regiones que van de mal en peor.

Es cierto, pero nadie habla de los patrocinadores, de los empresarios que se enriquecen gracias al clima de violencia y las alianzas turbias. Comencemos a situarlos.

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