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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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14 Enero 2018 04:00:00
Rachmaninov y su gran concierto
Luego de un periodo de profunda depresión que duró algunos años y que le impidió componer una sola nota, Sergei Rachmaninov asombró al público de su época con su segundo concierto para piano y orquesta en do menor. El motivo de este bloqueo fue aparentemente el fracaso de su primera sinfonía que en su estreno en 1897 fue dirigida de manera desastrosa. Además de esto se cuenta que Tolstoi, admirado por Rachmaninov, menospreció frente a él su obra.

Esto derrumbó al compositor quien durante tres años tuvo que estar en tratamiento de hipnosis con el doctor Nikolai Dahl. El resultado es este concierto heroico que el compositor dedica a quien considera su salvador. La historia, grosso modo, es esta.

En la historia de música para teclado, el segundo concierto para piano y orquesta en do menor de Sergei Rachmaninov es probablemente el más escuchado. En esta obra se intuye la vida interior del compositor ruso. Con un inicio trágico y oscuro en los primeros acordes del piano, la obra, dividida en tres movimientos como regularmente se divide la forma concierto, no hace sino ascender de manera incansable hacia la victoria final. La claridad de sus temas nos permite apreciar este concierto en multitud de detalles sin que esto nos haga olvidar que la complejidad técnica es inmensa, tanto para el solista como para la orquesta.

El primer movimiento ya despliega todo el virtuosismo de que será capaz el intérprete. Una obra imprescindible para todo pianista consagrado, ya que la gran calidad melódica de sus temas y la complejidad armónica y rítmica son motivos para el despliegue de toda una capacidad técnica. El segundo movimiento, de gran lirismo, nos recuerda a un nocturno. Un tema que comienza, luego de la modulación a mi mayor por parte de la orquesta, con un arpegio etéreo que irá desarrollándose hasta una intempestiva parte intermedia para finalmente regresarnos a nuestro punto inicial. El tercer movimiento vuelve a ser introducido por la orquesta de manera potente para dar pie a unos arpegios ahora más virtuosos en el piano.

El final está cerca y los temas del primer movimiento se muestran por momentos mientras el ascenso heroico del solista se despliega contundentemente. El final será monumental, luego de la coda rápida y precisa. Sin duda es un concierto que se vive a cada compás. Un concierto que no nos deja un momento sin asombro por su técnica y cómo ésta no olvida jamás provocarnos emociones.

Por supuesto que faltaría escuchar los otros tres conciertos de Rachmaninov, que no tienen desperdicio alguno, pero sin dudarlo, podemos afirmar que su segundo concierto es y acaso será el más interpretado de sus conciertos.

El tercero, día a día comienza a ganar su lugar gracias a que en nuestros días la exigencia técnica es aún mayor y este concierto es casi un tour de force, pero será tema en otra ocasión. Que lo disfruten.
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