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Francisco Tobías
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09 Enero 2018 04:00:00
Realismo Mágico Mexicano
El inagotable escritor Juan Rulfo, a 32 años de su fallecimiento que se cumplieron el pasado día 7 de este mes, sigue siendo vigente y además sigue permaneciendo como el mayor exponente del realismo mágico de nuestro país, género desde el que plasmó el paisaje del México rural, brindando una imagen tan real y a semejanza que sus obras nos hacen sentir lo que sintieron sus personajes en carne propia.

A manera de descripción genérica, ¿Qué es el realismo mágico? El realismo mágico es una corriente literaria de mediados del siglo 20 que se caracteriza por la narración de hechos insólitos, fantásticos e irracionales en un contexto realista. El término fue acuñado en 1925 por el crítico de arte e historiador alemán Franz Roh. Más adelante, se usó el término para referirse a una nueva tendencia en la literatura hispanoamericana en la que la realidad coexiste con la fantasía. Surgió entre 1930 y 1940, y llegó a su auge en las décadas de 1960 y 1970. En las novelas y cuentos mágico-realistas, el narrador presenta hechos improbables, oníricos e ilógicos de manera natural, sin asombrarse por ellos ni darle al lector una explicación como si pertenecieran a la realidad.

El autor de El llano en llamas y Pedro Páramo (conocidas de manera universal) nació un 16 de mayo de 1918 en Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, ubicada en el mismo estado. A temprana edad, el niño Juan vivió acontecimientos que marcaron su vida, como el asesinato de su padre cuando solo tenía 5 años. Vivió la Revolución Mexicana en carne propia, lo que lo hizo ver de cerca toda la incertidumbre social por la que atravesaba nuestro país. Por la muerte de su madre –muy poco después de la de su padre– tuvo que ser internado en un recinto en Guadalajara.

El joven Rulfo, con más armas, se trasladó a la Ciudad de México donde cursó como oyente los cursos de Historia del Arte en la Escuela de Filosofía y Letras de la máxima casa de estudios de nuestro país. Este momento aumentó su interés por la cultura autóctona mexicana. En esos andares, no pudo conseguir ingresar a la carrera de Derecho, por lo que trabajó en la Secretaria de Gobernación del Gobierno federal, en donde comenzó a escribir en diversos semanarios y revistas. Concursó en la época de los años 50 a varias becas que otorgaba en Centro Mexicano de Escritores, de donde derivaron sus más grandes obras: El llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955). Estas dos obras maestras hicieron su prestigio, y más aún, que creciera al grado de hacerle el escritor más reconocido de México; al punto que escritores como Mario Benedetti, Carlos Fuentes y Jorge Luis Borges, entre otros, fueran grandes admiradores suyos.

Por su amor a la tierra mexicana (en su sentido literal), su solidaridad y amor al desprotegido y su protesta de manera artística en contra de las injusticias que vive el pueblo mexicano, las dos últimas décadas de su vida, Juan Rulfo las dedicó a trabajar en el Instituto Nacional Indigenista de nuestro país. Al recordar con tristeza el 7 de enero de 1986, pero con alegría por el legado que nos dejó, le merecen estas pequeñas líneas a este gran mexicano.
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