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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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08 Mayo 2017 03:34:00
Rebelión en la granja
El 26 de abril por la mañana, a días de cumplir cien días en el cargo, el gobierno del presidente Donald Trump hizo público que Estados Unidos se salía del TLCAN. La noticia provocó la reacción inmediata al interior de ese país, sobre todo entre de los agricultores y ganaderos, y en los gobiernos de México y Canadá.

The Washington Post ha hecho un esfuerzo por reconstruir lo que sucedió ese día y lo que provocó que una decisión del presidente Trump, al parecer imprevista y desbocada, horas después fuera la contraria. El jueves 27 entrevistaron a Trump y otros integrantes del gabinete.

Al empezar a correr la noticia, que pronto se hizo mundial, dirigentes de organizaciones estadounidenses de productores de granos y de carne empezaron a llamar a sus contactos en la Casa Blanca manifestándose en contra de la supuesta decisión presidencial.

El tenor de las llamadas es que sus agremiados habían votado por Trump y éste no podía poner en riesgo sus ventas a México, su principal comprador, que en 2016 importó 18,000 millones de dólares en productos agropecuarios y esa cantidad tiende a crecer.

Los productores de maíz amarillo viven de las ventas a México, en 2016 exportaron 16 millones de toneladas por un valor de 2,600 millones de dólares. Los productores de carne de puerco 1,400 millones de dólares y los de lácteos 1,200 millones de dólares.

A la llamada de los dirigentes de las grandes organizaciones de productores de granos y carne siguió la de cientos de sus afiliados que hicieron presión directa, en el marco de una estrategia, sobre la Casa Blanca.

El presidente de México y el primer ministro de Canadá, al conocer la noticia, hablaron y acordaron tener una misma posición ante el gobierno de Trump; si se anuncia de manera oficial el abandono de Estados Unidos del TLCAN ambos países no volverían nunca más a la mesa de negociación.

De acuerdo con The Washington Post, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, el de Agricultura, Sonny Perdue, y su yerno y asesor, Jared Kushner, hablaron con Trump, para ponerlo al tanto de la posición de los dirigentes agropecuarios, de los productores y de la postura compartida de México y Canadá.

Trump, que dijo al periódico “ya tenía todo listo para terminar el tratado. Ansiaba terminarlo. Lo iba a hacer”, pero dio marcha atrás ante los argumentos que se le dieron del impacto económico y político que su decisión tendría al interior de Estados Unidos y con sus vecinos.

La reconstrucción de los hechos realizada por The Washington Post plantea que Trump ya había decidido cambiar de opinión cuando el primer ministro de Canadá y el presidente de México lo llamaron, para manifestarle su preocupación y buena voluntad para renegociar el TLCAN.

Trump sostuvo en su retractación que “he decidido que en lugar de cancelar el TLCAN, que sería un gran shock para el sistema, vamos a renegociarlo” y añadió que “si no puedo hacer un acuerdo justo para Estados Unidos, voy a cancelar el TLCAN. Pero vamos a darle a la negociación una buena y fuerte oportunidad”.

Otra versión plantea que la idea de la ruptura del tratado era un proyecto del consejero Steve Bannon, en el entendido de que ésta gustaba a Trump, pero el sector realista, encabezado por Gary Chin, jefe de los asesores económicos, consiguió demostrar lo absurdo de la idea y Trump dio marcha atrás.

Este episodio pone a la vista, una vez más, de un lado las distintas posiciones en pugna que están presentes en la Casa Blanca, los ultraderechistas y los realistas o pragmáticos, y también la personalidad bravucona, veleidosa y contradictoria de Trump. Es cada vez más difícil que los gobiernos y los medios lo puedan tomar en serio.

Twitter: @RubenAguilar
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