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Carlos Oswaldo Orta
Carlos Oswaldo Orta
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07 Febrero 2017 04:00:00
Receta para ser odiado
Tom Brady no tenía que ganar un campeonato más para ser considerado un grande dentro de la historia de la NFL, pero hacerlo de la manera en que lo hizo, a los 39 años y saliendo de una suspensión impuesta a la fuerza por la liga a la que ha ayudado a hacer grande, dan una nueva dimensión a su leyenda.

El domingo, previo al Super Bowl LI, un grupo con los mejores atletas de varias disciplinas presentaron un video donde hablan de Brady, su legado y lo que significa lograr ese nivel en la más competida y física de las ligas profesionales de los Estados Unidos.

Serena Williams, Lebron James y Michael Phelps, dejan claro que lograr el nivel de excelencia al que el quarterback de los Patriots ha llegado, es la meta de cualquier deportista profesional, todo esto antes de que lograra su última hazaña.

A esa voz se unieron leyendas del deporte como Deion Sanders, Jerry Rice o Terry Bradshaw, quienes ya antes de su último triunfo lo llamaban “el más grande de todos los tiempos”.

Brady no solo ganó su quinto campeonato y su cuarto trofeo de MVP, lo hizo de la manera en que pocos podrán debatir la valía y dificultad de lograrlo.

La victoria tras empezar el tercer cuarto perdiendo por 25 puntos queda corta si se considera la carrera que el egresado de Michigan ha enfrentado a lo largo de toda su carrera.

La vieja historia de ser el elegido 199 en su draft, con seis quarterbacks antes que él. La manera en que asumió la titularidad hace 17 años y nunca la dejó ir, su relación con el que ahora es considerado el mejor entrenador de todos los tiempos, sus lesiones, castigos, el perder una temporada perfecta, los constantes cambios de jugadores, de sistemas ofensivos, todo aderezado con vivir en la época de las redes sociales donde cada movimiento es monitoreado y “juzgado”.

En una situación normal, la carrera de Brady no debería tener más motivaciones para ganar, pero este año, con la presión de una suspensión controversial, encontró un nuevo motivo de probar lo que para otros jugadores hubiera sido suficiente.

Es natural que sea odiado por una gran parte de quienes no sean aficionados a los Patriots, de la misma manera que Lebron no es del agrado de muchos y de que otros no soportaban la personalidad de Maradona o siempre ver ganar a Derek Jeter y sus Yankees.

Pero contrario a lo que muchos parecen pensar, el fútbol americano no es un deporte de apreciación, es de resultados, de estadísticas y sobre todo triunfos. Una victoria de este calibre, deja claro que para que alguien reclame el puesto que ahora ostenta TB12, pasarán muchos años y muchos jugadores, para lograr esos números.

No es trabajo de la generación actual juzgar la grandeza de Tom Brady, serán las futuras generaciones las que le den su lugar, de la misma manera que se lo dieron a Joe Montana, quien estuvo en la cima de la montaña durante muchos años.

Tercera y largo

Con esta victoria, los Patriots seguramente tendrán el doble de fanáticos y probablemente el triple de “haters”, algo que pone un toque especial al duelo que celebrarán el año entrante en el Estadio Azteca contra los Raiders.

La posibilidad de ver a Tom Brady jugar en el terreno del histórico estadio será atractiva para muchas más personas. Ya sea que lo odien o lo idolatren, el solo hecho de poder ver al mejor de la historia, aumenta la calidad de este partido.
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