×
María José César
María José César
ver +
Mamá, esposa, terapeuta y coach Internacional por la EIC en España. Certificada en Grief Recovery, consejería profesional, y experta en temas de comunicación asertiva y desarrollo humano Mis redes… Instagram @marijosecg / https://facebook.com/counselingycoaching/ . [email protected]

" Comentar Imprimir
29 Noviembre 2020 04:00:00
Reconocer mis pérdidas y abrazar el duelo
Escuchar Nota
Durante toda nuestra vida experimentamos pérdidas, pero no necesariamente sabemos cómo manejarlas, afrontarlas o atravesarlas. Hoy más que nunca con el COVID, hemos experimentado diversas pérdidas; ya sea la pérdida laboral, la muerte de algún ser querido (que no pudimos volver a ver, ni acompañar, ni despedirnos) o la pérdida de la interrupción de actividades de la que era nuestra vida.

Allison James, del Método Superando Pérdidas Emocionales, afirma que el duelo son todos lo sentimientos causados por el final o el cambio de un patrón familiar de conducta. Un cambio en tus rituales diarios, el miedo a la falta de pago e inseguridad, y tantas emociones que con ese cambio se avecinan. Así que toda pérdida es igual de importante. Hoy en día se han detectado 43 pérdidas que pueden producir una gama de emociones infinitas y a las que llamamos duelo. De igual forma podría ser la muerte de un ser querido, un divorcio o fin de alguna relación, una mudanza, cambios financieros, pérdida de salud o simplemente algunas veces algo intangible pero real; relaciones con la violencia, adicciones o hasta un cambio de trabajo. El dolor puede surgir en ese momento, pero también continuar durante años.


Tras cada pérdida viene un duelo, y con ella, un proceso en el que habremos de elaborar las emociones y reconducir la propia vida. Cuando la situación nos sobrepasa, nos viene el estrés y no sabemos cómo manejarlo. Cómo afrontar el duelo depende de cada persona y su personalidad, sus factores históricos, sociales y dependiendo de cada circunstancia. No hay una duración “normal” de duelo. No hemos de anticipar que todos pasaremos por “fases de duelo”, pues investigaciones recientes han afirmado que la mayoría de las personas no pasan por estas fases de forma progresiva.

Las fases de duelo al perder a un ser querido por las que podemos pasar son…

1. Shock. Nos enteramos del fallecimiento pero no lo podemos creer.

2. Negación. Es una fase complicada, nos puede invadir la rabia, sentimientos negativos y un intenso dolor.

3. Desesperanza. Es la fase que se entiende como duelo en sí, ya que surge una tristeza y una pena por haber perdido a esa persona.

4. Aceptación. Con el tiempo indefinido, llega.



Perder tu trabajo también puede ser devastador y más aun en este tiempo de COVID que se nos conectan varias pérdidas. Si lo estás viviendo, date permiso de atravesar la serie de sentimientos cómo miedo, tristeza, o alivio. Pues no solamente se ha ido el trabajo, sino los hábitos que le acompañaban. Tus rituales camino al trabajo, las personas con las que solías convivir, tus proyectos inconclusos. Es natural que incluso llegases a extrañar cosas que te costaban. La realidad es que no se suele hablar de esto, pues comparamos esta pérdida con otras más grandes, la minimizamos y embotellamos las emociones, pero todas las pérdidas son importantes.

La idea del afrontamiento consiste en enfocar las energías no en el problema, sino en las emociones que éste nos provoca. Así nos adentramos al procesamiento emocional, reconociendo, mirando y entendiendo los sentimientos que se están experimentando. El expresar emocionalmente al compartirlo, con los demás o con uno mismo, nos permite liberarlo.


Estas estrategias nos permiten encarar una pérdida. Realmente la forma funcional de afrontar un duelo consiste en identificar, expresar, y liberar las emociones de un modo adecuado. Negar el problema, evadirlo, o reaccionar impulsivamente, solo hará más intenso nuestro sufrimiento.


Pero, ¿Qué puede sentir o vivir uno mientras se está en duelo?

El duelo normal se ve manifestado por sentimientos de tristeza, enfado, culpa y auto reproche, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, shock, alivio ante una enfermedad larga o dolorosa, insensibilidad… también se ve manifestado por sensaciones físicas cómo vacío en el estómago, opresión en el pecho o garganta, falta de aire y energía, debilidad muscular. Se puede tener trastornos del sueño, alimentarios, una conducta distraída, aislamiento social, sueños con la persona que falleció, evitar recordatorios del fallecido, llorar, suspirar (entre otros).

En el siguiente artículo hablaremos sobre cómo adaptarnos a la pérdida y las etapas por las que solemos pasar con mayor profundidad. Pero hoy date permiso de abrazar el duelo que estés viviendo y de reconocerlo. Date permiso de llorar, de reconocer las emociones, escríbelas en un papel, date permiso de darles una salida y abraza el miedo a sentirte vulnerable. Recuerda, cómo decía Murillo, el duelo es una tristeza profunda; no es un desorden psicológico, es normal la sensación de “volverse loco”; el duelo no es padecer una fobia, es el miedo que provoca la ausencia del que ya no está; el duelo no es ansiedad, es la desesperación que se siente en un proceso normal; el duelo es un dolor emocional. Una persona en duelo no necesita una mente brillante que le hable, sino un corazón paciente que lo escuche.






Imprimir
COMENTARIOS