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Lulú De Koster.
Lulú De Koster.
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Es periodista, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC (1995). Ha sido Premio Estatal de Periodismo, colaboradora en redacciones de periódicos locales, editorialista, productora y conductora en medios de comunicación electrónicos. Actualmente es integrante del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (Coahuila) y los comentarios aquí vertidos son a nombre de la autora.

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04 Julio 2018 04:00:00
Refundar los partidos
Los resultados electorales del 1 de julio dejaron en claro dos cosas: la muy amplia participación ciudadana y la necesidad de reflexionar sobre la configuración de los partidos políticos, en su aporte a la democracia del país.

En Coahuila, poco más de seis de cada 10 ciudadanos, acudieron a las urnas para ejercer este derecho constitucional. La movilización durante la jornada inició desde temprano y el conteo de votos transcurrió sin contratiempos en la entidad. Atrás quedó el fantasma de las confusas y abrumadoras actas de escrutinio y cómputo que debieron llenar los integrantes de las mesas receptoras de votos, en la elección de 2017.

El Instituto Nacional Electoral y el Instituto Electoral de Coahuila dieron cuenta de los primeros resultados que advertían de la sobresaliente participación de los votantes y fueron difundiendo los resultados de una elección que reflejó lo que las mayorías quieren: un cambio.

La estructura de los partidos tradicionales, los que durante décadas llevaron mayoría de votos, los que habían gobernado esta entidad, no alcanzó los niveles esperados y la gente decidió por nuevas tendencias, nuevos perfiles. Quizá fue la inercia de la candidatura presidencial en la figura de Andrés Manuel López Obrador, quizá el desgaste de las propuestas que aparecieron en las boletas, o quizá los ideales partidistas que ya no cumplen con la expectativa del electorado.

En su Artículo 41, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que “los partidos políticos son entidades de interés público y que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos...”

Agrega que la ley garantizará que los partidos políticos cuenten de manera equitativa con elementos para llevar a cabo sus actividades, es decir, garantiza el acceso al financiamiento público, a la entrega de prerrogativas.

La refundación de partidos será, sin duda, un tema de análisis de las agrupaciones políticas que mantienen registro nacional o local. La ciudadanía ya decidió por el cambio y eso amerita una reflexión profunda al interior de los partidos, de sus perfiles, de su forma de hacer política, de la necesidad de incluir nuevas propuestas, de atender a sectores que seguramente no han sido incluidos en las decisiones.

Los comicios del domingo pasado dejan importantes lecciones. No sólo del hartazgo del que tanto se habla por los malos manejos del recurso público, la impunidad, la pobreza, etcétera, porque la ciudadanía fue más allá, se organizó y participó para ser tomada en cuenta en la estrategia de gobierno que requiere este país.
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