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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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18 Julio 2019 04:06:00
Regalar fertilizante
“El mejor fertilizante para un pedazo de tierra es la huella de su dueño”. Lyndon B. Johnson

Ayer por la mañana se registraban 42 bloqueos de vías de comunicación en 14 estados. El aeropuerto de Oaxaca fue uno de los puntos afectados. Estos bloqueos los organizaron grupos que exigen la entrega de fertilizantes del Gobierno. La estrategia y las prácticas de estas organizaciones explican por qué el campo mexicano sigue siendo disfuncional y por qué concentra la mayor parte de la pobreza extrema del país.

No todo el campo mexicano es pobre. La producción agroalimentaria ha sido una de las partes brillantes de la economía en unos últimos años. Si bien las limitaciones a los derechos de propiedad han impedido un mayor florecimiento de los granos, como el maíz, los pequeños productores privados de hortalizas y otros productos que no requieren grandes extensiones de terreno han logrado una creciente productividad. En cambio, los ejidos y las tierras comunales, que representan más de la mitad del territorio nacional, se siguen rezagando.

La economía nacional está sufriendo una desaceleración importante, por lo que crecerá menos del 1% en 2019, pero la producción agropecuaria se encamina a una expansión de 2.6% para alcanzar 293 millones de toneladas, según el secretario de agricultura Víctor Villalobos. México, por otra parte, registró un superávit en la balanza comercial agroalimentaria de 2 mil 735 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. Aun si solo se considera la balanza agropecuaria, el saldo es positivo en mil 577 millones de dólares (SIAP). La idea de que el campo mexicano no puede competir (a pesar del ejido, que sigue siendo un lastre muy importante) ha resultado falsa.

Las malas políticas públicas, sin embargo, buscaron desde hace mucho tiempo transformar al campo de un lugar de producción en un escenario de compra de votos. Los grupos que hoy bloquean las vías de comunicación son los corruptos de siempre que están acostumbrados a recibir recursos del Gobierno a cambio de sostener al sistema político.

El presidente López Obrador dijo ayer: “No es de que: ‘A ver, te tomamos una carretera y llegamos a un acuerdo siempre y cuando nos entregues tantas toneladas de fertilizante’. Ahórrense el tiempo, ya eso no se acepta”. ¡Qué bueno! Pero tampoco es necesario entregar fertilizante directamente a los productores. Los mecanismos de mercado son más eficientes que cualquier burócrata para asignar recursos o insumos. Un gobierno que se dedica a repartir fertilizante solo genera distorsiones económicas y corrupción.

Es el mismo caso cuando el Presidente declara que ya no se permitirán más producciones ganaderas en La Laguna, quizá la comarca pecuaria más productiva del país, porque no tiene suficiente agua, y en cambio impulsará a Chiapas o Tabasco. Un sistema de mercado, en el que se cobre el agua a un precio realista, y en el que los productores compren los demás insumos a precio de mercado, permitirá una producción más eficiente y generará una mayor prosperidad a los productores y precios menores a los consumidores sin malgastar recursos públicos.

Hace bien el Presidente en rechazar las presiones de los grupos que exigen fertilizante, pero el Gobierno debe retirarse del negocio de repartir insumos o dinero a los agricultores. Estas prácticas solo han servido para mantener al campo en la pobreza, a pesar de que un sector en él ya demostró que puede ser tan productivo y competitivo como el mejor del mundo.

Decepcionados

Nuestros políticos no entienden por qué los analistas de calificadoras y fondos de inversión se han mostrado tan escépticos ante el mal llamado plan de negocios de Pemex. Pero las razones son claras. Como rescate no es suficiente y además no incluye medidas para aumentar realmente la producción de crudo.
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