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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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11 Diciembre 2016 04:00:00
Relativa teoría del tiempo
En alguna columna de las escritas el año próximo pasado –si la memoria no me falla, de octubre– comentaba a propósito del arribo –inevitable arribo– de la fecha planteada en la saga Volver al Futuro, que siempre me ha resultado difícil entender del todo las historias que hace del manejo del tiempo su protagonista, y decía entonces que eso es debido sobre todo a que, dada mi formación personal y profesional de abogado y humanista, el tiempo para un servidor no deja de ser algo enteramente lineal y no con infinitas realidades convergentes.

Y a propósito de ello, ¿quiénes de nosotros no se han visto de alguno o de otro modo victimizados por el tiempo?

Las personas que se aman cuando el o los depositarios de su amor no están cerca, sea por algo tan simple como el marchar cada quien a sus cotidianas actividades y no verse sino hasta en la tarde, o porque efectivamente alguno de ellos tiene que viajar lejos del lugar donde coincidían en su amor.

Los buenos amigos cuando se encuentran conviviendo y no quisieran que el tiempo pasara para seguir disfrutando de la alegría de los otros.

El trabajador que tiene que entregar ese proyecto, escrito o trabajo “desde antier” y apenas lleva un poquito del mismo, cuando además el jefe es un tirano que cada cinco minutos le pregunta por el mismo y no lo deja avanzar.

El equipo de cualquier deporte que estuvo cuidando el marcador hasta el último segundo, minuto o entrada y al que le sacan ese partido del que depende la temporada, justo en la última e infinitesimal fracción, cuando ya no queda nada más por jugar (¿verdad mis estimados don Sergio Mora Brondo y doña Natalia Cepeda Anzaldúa?).

El candidato del partido que pareciera ser el caballo negro en la contienda y al que le faltan justo unos cuantos días para alcanzar el objetivo, pero que se da cuenta tarde que la campaña ya acabó y justifica su derrota diciendo precisamente “me faltaron tantos días más de contacto con electorado para ganar la contienda, nos vemos en el 2012, 2018 o 2024”.

el asalariado cuyas deudas no se acaban y espera con ansia la llegada de la quincena y el aguinaldo, a propósito de estas fechas.

Los padres que esperan con desesperación el día para ver a sus hijos, y que no quisieran cuando están con ellos que el tiempo pasara.

y hasta los chiquillos que se han pasado una tarde de juegos extraordinaria derrotando a sus superhéroes o villanos favoritos en su juego y consola de su preferencia.

¿Será que en verdad el tiempo es relativo? Recuerdo una frase que leí desde niño tratando de entender dicho ¿fenómeno? que según yo es de don Guillermo –William– Shakespeare– pero que otros se la atribuyen a Henry Van Dyke y que reza: “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para los que temen, demasiado largo para los que sufren, demasiado corto para aquellos que se regocijan, pero para aquellos que aman, el tiempo es la eternidad”, o con su variable al final “…pero para aquellos que aman, el tiempo no existe”.

En días pasados me dijo un amigo “¿Quieres ver lo relativo que es el tiempo? Ve lo laaargo que este resulta cuando estas calentando cualquier cosa en el horno de microondas y lo cortititito que resulta cuando estás en Facebook, Twitter, o tu red social favorita”. Y lo peor es que tiene razón.

Será que por ser tan único y especial el tiempo no admite siquiera rima, y me refiero a la palabra, por supuesto; tal como lo demuestra aquel extraordinario soneto escrito por Renato Leduc a reto de Adán Santana, por lo aburrido que resultaba la clase del saltillense Julio Torri, musicalizado por Rubén Fuentes y cantado igualmente de manera magistral por el señorón Marco Antonio Muñiz ¿se acuerdan?

“Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo…”poema canción que igualmente nos refleja otra vez lo relativo que es el tiempo. Y no, no es que dicho viejo sabio sea además el gran curador universal, sino que por su transcurrir, las cosas las vamos entendiendo o mejor o nos vamos resignando a que son y sucedieron.

¿Qué cambiarían Ustedes amables lectores si pudieran volver el tiempo atrás? Infinidad de cosas seguramente. Yo sin duda aquellas con las que he lastimado a los seres amados que me rodean, como mis padres, mis hermanas, mis amigos y sobre todo a mis hijos y la pobre madre de ellos que tuvo la desdicha de escogerme como marido y (des)compañero.

¡En fin! Tanto que hay que decir sobre el padre Cronos y este sigue sucediéndose inevitable, tan lentamente que pareciera no pasar, pero en forma tan efectiva que acaba con todo y con todos.

Los dejo, mis hijos me hablan, y si no aprovecho con ellos el tiempo que se merecen, mañana seguro me arrepentiré de no haber estado disfrutándolos y nada me garantiza que luego pueda gozar tiempo con ellos y sus hijos, si deciden tenerlos, porque lo ÚNICO que tenemos es este pequeño pedazo de eternidad que se llama presente…
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