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Teresa Guajardo Berlanga
Teresa Guajardo Berlanga
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29 Agosto 2018 04:00:00
Renovación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN 2.0)
Definitivamente, vivimos tiempos interesantes, llenos de cambios que probablemente no contemplábamos. Este fue año electoral, habrá cambio en la familia de billetes en circulación y, entre otras cosas, hubo y continúa habiendo una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Este tratado comercial, celebrado entre México, Estados Unidos y Canadá, tiene como propósito facilitar los procesos de comercio internacional entre las tres naciones. Una de las principales medidas que se adoptaron junto con el acuerdo era reducir los costos para promover el intercambio de bienes y servicios. A pesar de los resultados que se habían obtenido, buenos o malos, el Presidente de Estados Unidos exigió una renegociación, fomentando los inicios de una guerra comercial. Esta semana se ha anunciado que el futuro acuerdo ha comenzado a tomar forma; incluso, algunos de los nuevos postulados ya han sido publicados. Pero, ¿qué implicaciones tiene?

Tomando en cuenta algunos autores de economía clásica, como Adam Smith y David Ricardo, la especialización y la apertura comercial son necesarias para generar crecimiento económico. En la teoría Ricardiana, la ventaja absoluta de un país sobre otro no es necesaria para que haya intercambio de bienes y servicios, solamente basta la ventaja comparativa. En el modelo de Krugman, se realiza un estudio similar, pero la variable a considerar son los términos de intercambio.

Si analizamos el TLCAN desde la perspectiva económica, se esperaría que hubiera un mayor índice de crecimiento económico. Pero, si consideramos las pautas marcadas por el nuevo tratado, los salarios de aquellos involucrados en la industria automotriz deben ser aumentados. En primera instancia, pareciera algo bueno; sin embargo, lo anterior aumentaría los costos de producción, lo que se traduce como un aumento en el producto final. El precio de los automóviles fabricados en nuestro país se elevaría.

En realidad, este tipo de acciones resta una ventaja competitiva fundamental para nuestro país: la mano de obra barata. Esto se pudiera reflejar en recortes de personal e incluso la salida de empresas extranjeras de nuestro país.

Una de las acciones de mayor urgencia que debe tomar nuestro país es la diversificación de mercados. Es sumamente importante que el país vecino deje de ser el que recibe aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones. Es momento de que una parte de estos bienes y servicios sea dirigida a otras economías, con la finalidad de que la economía nacional no dependa directamente de la estadunidense.

Los acuerdos a los que se han llegado hasta este momento son preliminares, aún falta mucho por definir. Por ejemplo, se está a la espera de la decisión final de Canadá. Por otro lado, consideremos que el Tratado podría no tomar lugar en absoluto. Las negociaciones seguirán, por lo pronto, hasta el próximo viernes. Confiemos en que los representantes mexicanos sigan luchando por los intereses de nuestro país para poder obtener un acuerdo comercial que realmente beneficie a los habitantes de los países involucrados. De igual manera, esperemos que los puntos finales del nuevo Tratado de Libre Comercio no afecten de manera negativa los niveles de vida de los mexicanos de todas las industrias.
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