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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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07 Febrero 2016 05:06:22
Rescate frustrado
“Nosotros creemos que puede haber varios cuerpos; si bien no la mayoría, sí varios, porque es un lugar donde los mineros se juntaban para echar el lonche”, le dijo a quien esto escribe un trabajador contratado por La Otra Obrera para restablecer las condiciones de la mina Pasta de Conchos que la madrugada del 19 de febrero de 2006 explotó con 78 mineros en su interior, a 700 metros de profundidad, de los que 13 lograron salir con vida, aunque con lesiones permanentes por quemaduras y golpes.

“Lo primero que teníamos que hacer era reintegrar la energía eléctrica para poder echar a andar la bomba extractora de agua que tenemos dentro de la mina y que nos ha permitido ir sacando el agua que había por la inundación”, explicó Mario Castillo, ingeniero especialista en instalaciones eléctricas.

Seis meses después de la peor tragedia minera en el México reciente, los intentos que de manera independiente a los concesionarios Grupo México y su filial Industrial Minera México empezaban a dar resultados para tratar de localizar, recuperar y llevar a la superficie a los 65 trabajadores atrapados bajo la tierra por el estallido.

“Nos encontramos con unos 350 o 400 metros inundados, desde la diagonal 17 hasta la nueve, pero hemos sacado la mayor parte del agua y consideramos que a más tardar en un mes vamos a secar por completo la mina. El trabajo que sigue entonces es sacar un caído (derrumbe) que está en la diagonal 17, pasarlo y llegar hasta la diagonal 20 o 21, soportando bien el techo y las paredes de la mina. La idea que tenemos es meterle soportes de acero, no de madera, como había antes del accidente, sino de acero. Vamos a meter un túnel de acero para que no haya problema y los trabajos se realicen con la mayor seguridad”.

Los obreros y especialistas que trabajaban en el rescate confiaban en que a unos 900 o mil metros de distancia en línea recta desde la plancha de la carbonera, se encuentran los restos de 20 o 25 trabajadores, pues la explosión ocurrió al filo de las 2 de la mañana, la hora en que por turnos se acomodaban en ese lugar para cenar, pero la posibilidad sólo quedó en eso, pues al poco tiempo la empresa consiguió autorización del Gobierno federal, entonces a cargo de Vicente Fox, para sellar la mina y cancelar de manera definitiva cualquier intento de rescate.

Dentro de dos semanas se cumplirán 10 años de la tragedia en Pasta de Conchos, y la esperanza y los reclamos de los deudos siguen siendo en torno a la recuperación de los 63 cadáveres que siguen adentro.

LETRAS SUELTAS…

Escribió Chelinho de Rivera, a propósito de Ciudad Ilusión, la Filias y Fobias de hace una semana:

“Gracias por tu nota, Leopoldo, en defensa de “los miserables de Víctor Hugo en #Saltillo”. ¿Qué no debería ser que, en estos –dolorosos– casos, hablando de algo que sí se pudiera esperar de este régimen antidemocrático bajo el cual vivimos, dijera la ley “con que regrese la comida que se robó queda libre”? Y aun la palabra “robo” es relativa aquí ya que, tomando en cuenta los precios de los artículos ¿quién es un verdadero rata? Y ya soñando lo imposible, ¿no sería mejor si la ley dijera “se le asignará un empleo para que trabaje y ya no padezca hambre?”.

@FiliasyFobias / .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

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