×
Cholyn Garza
Cholyn Garza
ver +
Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

" Comentar Imprimir
20 Mayo 2017 04:00:00
Respeto, unión y solidaridad
Qué triste y lamentable resulta ver a un país como el nuestro, inmerso en la violencia. ¿Cuándo se perdió el rumbo? ¿Cuándo dejó de protegerse el territorio para dar paso a la criminalidad?

Imposible precisar día y hora; sin embargo de lo que sí estamos seguros es que si la inseguridad fue en aumento hasta convertirse en verdadera amenaza, es porque hubo contemplación, protección, aceptación de alguna manera, de todos nosotros.

Ciudades antes tranquilas fueron modificando su rutina. ¿Quién no añorar épocas pasadas? Y no porque se piense de manera retrógrada, no. Lo que se extraña es la tranquilidad que prevalecía en nuestras ciudades.

Esa tranquilidad se daba porque había respeto, de eso no me queda la menor duda. Un valor fundamental en las relaciones humanas.

Hace unos años, una nota periodística llamó poderosamente mi atención. Adolescentes, casi niños, llegaban a un poblado –creo era de Michoacán- manejando camionetas último modelo y a gran velocidad. Se dirigían a la plaza principal y armaban tal revuelo que los negocios establecidos optaban por cerrar.

No era solo la payasada de un junior manejando la camioneta de papi, no; eran jovenzuelos armados con las llamadas “cuernos de chivo”. Protegidos obviamente por los padres.

¿Quién hizo algo para frenar lo que se veía venir? Muy poco o nada. El miedo se fue apoderando de todos y la criminalidad vio la oportunidad para crecer.

¡Vaya que si creció! Y de qué manera. Aquellos “niños” que sin duda desperdiciaron la etapa más hermosa del ser humano, porque no tuvieron un buen ejemplo a seguir ni alguien que los educara con valores, crecieron seguramente en la abundancia pero dañando a los demás y a ellos mismos.

Sembraron el terror porque vieron la posibilidad de imponerse. Se fueron por la vía fácil, la del llamado del dinero y las comodidades a costa de lo que fuera.

La falta de valores en la formación de muchos niños, que claman por sus derechos pero ignoran las reglas elementales de convivencia, ha traído como consecuencia, un caos en la sociedad.

Se tiene conocimiento que menores de edad sirven a bandas criminales ¿Quién ha hecho algo para evitarlo? ¿Qué autoridad, gobierno o defensores de los derechos de los niños, ha actuado? Mucha teoría, muchos discursos, poca acción.

De haberlo hecho, de haberse preocupado en sus inicios, casi es seguro que esos niños hubieran crecido de otra manera. Esos menores, se han convertido a muy temprana edad en un peligro para la sociedad.

Son capaces de manejar armas porque han sido entrenados desde muy temprana edad; sirven de vigilantes; van en contra de nuestras instituciones. Perdieron el temor al castigo y son ellos los que imponen su ley.

No se diga que no es cierto. Recién, con la muerte de periodistas que realizaban un trabajo de investigación, ha salido a la luz nuevamente la participación de jovencitos “trabajando” para bandas criminales.

El robo de combustible, sabemos que es un delito; a pesar de serlo se convirtió en un gran negocio para quienes participan y viven del saqueo impunemente.

A las Fuerzas Armadas se les envía a combatir al narco, sin embargo, de alguna manera se les han atado las manos al señalarles o inventarles acciones en su noble tarea por restablecer la paz. Quienes arriesgan su vida en defensa de la legalidad, para devolver la tranquilidad al país, están expuestos a ser señalados, juzgados por no respetar los supuestos derechos humanos de los delincuentes.

¿Y los derechos de nuestros soldados? ¿Acaso la vida de sus compañeros, sacrificados por criminales, no tiene valor alguno? O la vida de mujeres, niñas violadas por depravados. El sacrificio de un pueblo que ya no aguanta.

¿Qué nos queda por hacer? Unirnos y solidarizarnos.

Por eso aplaudo la decisión de Alejandro Martí de defender al soldado que aparece en un video difundido y editado para denostar a nuestras Fuerzas Armadas, poniendo a su disposición a los abogados de su asociación, dispuestos a tomar el caso de ser necesario.

¡Bravo por Martí! Ya es hora de que las cosas en nuestro país empiecen a cambiar. No podemos seguir con la idea equivocada de que los delincuentes tienen más derechos que la gente de bien, de aquellos que arriesgan su vida en el cumplimiento de un deber; un deber que otros olvidaron cumplir porque no supieron o no quisieron ejercer el poder para impedir la proliferación de bandas delincuenciales.

Se dice que la unión hace la fuerza y es una gran verdad. ¡Ya basta! de palabras huecas. No más víctimas inocentes que se conviertan en simples estadísticas. Hechos, no palabras. Por el bien del país, unamos ideas, esfuerzos y decisiones.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2