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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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17 Diciembre 2016 04:09:00
Resulta fácil
Sin duda resulta fácil criticar a los maestros de educación básica, culparles de todo: de la indisciplina de los niños, de su obesidad, de los malos resultados escolares, de su posterior falta de empleo, de los niveles delictivos, de todo.

El último ejemplo ocurrió hace unos días, al darse a conocer los resultados del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes. Al respecto a muchos analistas y supuestos especialistas educativos les pareció sencillo hablar y condenar al SNTE, sea a la parte institucional o a la fracción disidente, y ubicar ahí el grueso de la responsabilidad por los malos resultados de los jóvenes mexicanos en el Informe PISA. La derecha, enquistada en medios de comunicación, espacios de poder político y obviamente en el mundo empresarial, esgrimió en estas últimas semanas una serie de opiniones desafortunadas, incongruentes y malintencionadas.

De entrada, habrá que subrayar que la gran mayoría de los que hoy comentan y condenan, desconoce las características del propio informe y por ende sus opiniones y propuestas tienen un limitado valor. Valga recordar que dicho programa de evaluación es llevado a cabo cada tres años por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que se aplica a personas de 15 años, sin importar el grado académico que estén cursando y no evalúa materias específicas, sino tres áreas de competencias: Lectura, Matemáticas y Ciencias Naturales.

Es un hecho que nuestro país siempre sale con muy malos resultados, los cuales se encuentran muy por debajo de la media de los países miembros de la OCDE y muy similar a los que obtienen otras naciones de Latinoamérica. Ante ello, las críticas y comentarios suelen ser siempre los mismos: por un lado un asombro entremezclado con una gran indignación, y a la par de ello una serie de ataques al magisterio nacional.

Considero que no pueden sorprendernos los resultados si los observamos desde el contexto educativo y socioeconómico de nuestro país. Más aún, no es posible culpar a los educadores del lugar que ocupa México en este informe. Y permítanme explicarme.

Por principio de cuentas, no es un tema de dedicación y esfuerzo magisterial. Valga señalar que los maestros mexicanos trabajan más horas que los docentes de la gran mayoría de los países de la OCDE. Mientras en México se trabajan entre 800 y mil horas al año, la media de las naciones más desarrolladas es de 782 en educación primaria y de 694 en enseñanza secundaria. Asimismo, no se puede dejar de lado que los salarios de los docentes en nuestro país son muchísimo más bajos que el sueldo de sus homólogos de países del primer mundo.

Por si fuera poco, buena parte de la actualización y superación profesional de los educadores mexicanos es costeada por los propios docentes. La reforma no ha atendido con calidad y con recursos suficientes a este importante rubro.

Son otras las causas de la crisis educativa y de los malos resultados. De entrada, el número de estudiantes por salón de clases representa el doble del que se tiene en promedio en el resto de los países que integran la OCDE. No se puede pensar en buenos resultados cuando los salones de clase están repletos de estudiantes.

Es necesario que se ponga un máximo de 25 alumnos por aula en preescolar y primaria y de 20 estudiantes en las escuelas secundarias.

También es muy necesario aligerar el plan de estudios y disminuir las actividades extraescolares. En México, durante muchas décadas, vimos a la educación primaria como el final de los estudios de miles de personas, y por lo tanto, era obligado el pensar en dotarles de todos aquellos conocimientos que iban a requerir en su vida.

México es, además, el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico cuyo salario mínimo está por debajo del umbral de pobreza. La miseria económica en la que viven millones de connacionales implica desnutrición infantil, abandono escolar, trabajo de los menores, hacinamiento en casa. La migración es otra de las caras de la pobreza y la marginación.

A ello hay que agregar que muchos de los jóvenes de 15 años fueron testigos de la guerra contra el narco. México ha sido un país en guerra y ahí se educaron nuestros niños, esos adolescentes que ahora compiten con los jóvenes finlandeses.

Es fácil hablar y opinar de los resultados. Es fácil criticar a los maestros. Y es más fácil no hacer nada para corregir el futuro.
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