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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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12 Enero 2019 03:56:00
Romero Deschamps: Sin orden, pero con miedo
Políticos del PRI que conocen bien a Carlos Romero Deschamps aseguran que el líder petrolero ya está en México, que está en su mansión en Bosques de la Herradura y que sí ha puesto a trabajar a un equipo de abogados para que busquen “blindarlo” de cualquier intento de acción judicial en su contra con solicitudes de lo que llaman el “amparo buscador”, con el que se detecta no sólo si hay alguna averiguación o denuncia en su contra y se pide la protección de la justicia federal ante cualquier acusación de cualquier tipo de delito.

Tan está en el país y en la ciudad, que el exsenador priista incluso mantiene comunicación directa y fluida con el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo cual ocurre con la interlocución de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien es el único conducto designado por el presidente para dialogar con el máximo dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, a fin de que éste “colabore” en los operativos y la estrategia contra las redes internas que desde Pemex que participaban de la extracción ilegal de combustibles.

Ese diálogo y presunta “colaboración” de Romero Deschamps en la cruzada del Gobierno federal contra el huachicoleo, explicarían no sólo el desplegado que hace unos días publicó en varios periódicos el millonario líder sindical otorgando su respaldo público y abierto a la estrategia de López Obrador contra la mafia huachicolera, argumentando que su sindicato lo apoya porque “son acciones valientes que buscan erradicar la corrupción”, sino también las frases de reconocimiento que ha dedicado el presidente “a los trabajadores de Pemex que están colaborando con nosotros” en las acciones para combatir el robo de combustibles.

Pero lo que más claramente confirma el “diálogo” que existe entre la Administración federal y el controvertido dirigente del STPRM es lo que ayer afirmó, contundente, Andrés Manuel en su conferencia de prensa matutina: “Sobre el amparo del dirigente del sindicato petrolero no tengo información, y sí podría decirle que hay muchos rumores en estos tiempos y que es muy probable, aunque no lo descarto, que sea parte de la campaña que se produce por las circunstancias actuales. Nosotros no tenemos ninguna denuncia presentada en contra del dirigente de petroleros. Esto sí se lo puedo asegurar”, sentenció el Presidente.

¿Y entonces? Si están dialogando con él a través de Gobernación, si él está “colaborando” en la estrategia contra el robo de combustibles y, sobre todo, si el mismísimo presidente afirma que no hay ninguna denuncia del Gobierno federal en su contra, ¿qué lleva a Carlos Romero Deschamps a poner a sus abogados a solicitar un amparo que lo proteja de posibles acusaciones u órdenes de aprehensión en su contra?


¿NO LE CREE AL PRESIDENTE?

Para eso sólo habría dos explicaciones. La primera, que en lenguaje de los priistas de la camada de Romero, escuchar a una autoridad decir que algo no va a ocurrir (“No habrá devaluación”, “no hay carestía”, “no tenemos inflación”) equivale en los hechos a que lo que se niega sí va a pasar o puede pasar. La segunda explicación para que el líder sindical haya puesto a trabajar a sus abogados, es que, aunque públicamente le da su apoyo y dialoga y colabora con su gobierno, Romero Deschamps no confía en la palabra del presidente López Obrador y por eso prefiere buscar protegerse con el único instrumento jurídico que puede evitar que se tome cualquier acción judicial en su contra, principalmente una detención.

Es decir que, más que una acción jurídica, la del dirigente petrolero parece una “acción de conciencia”. Una de dos, o Romero Deschamps sabe bien lo que hizo o lo que no hizo para evitar que el sindicato, que controla la transportación de las pipas de Pemex, se coludiera con las mafias internas y del crimen organizado que se robaban más de 60 mil millones de pesos en combustibles de pipas y ductos, o también sabe que sí hay algo en su contra en el gobierno más allá de pedirle su colaboración.

Para entender la actitud ambivalente de Carlos Romero Deschamps recordamos lo que decía el gran jurista Ignacio Burgoa Orihuela, maestro de generaciones de abogados y considerado “el rey del amparo”: “El primer amparo que hay que promover no es ante los tribunales, sino ante la conciencia de uno mismo”.

¿Será que Carlos Romero Deschamps busca ampararse ante su conciencia? O lo que es lo mismo, “si el que nada debe nada teme, el que algo que debe, que mejor tramite su amparo”.

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