×
Arturo Guerra LC
Arturo Guerra LC
ver +

" Comentar Imprimir
20 Diciembre 2015 05:05:06
Sacando dos denarios se los dio al posadero
Del evangelio de Lucas, 10

Al llegar a la posada, el buen samaritano de la parábola encargó al herido al posadero dejándole dos denarios y una cuenta abierta. Vemos que aquel buen samaritano, además de ayudar según sus posibilidades, supo implicar a otros en su obra buena.

Y es que a la hora de la hora, a la hora de ayudar, nos necesitamos los unos a los otros. Uno ayudará con las manos, otro con una idea, otro con recursos, otro con pericia médica y otro consiguiendo vendas o vino o aceite.

Es un esquema que suele repetirse en cada proyecto que se lanza para ayudar en algo a alguien en algún lugar.

Impliquémonos los unos a los otros, cada quien con lo que pueda, con tal de ayudar a alguien. A veces nos tocará empujar y otras veces dejarnos empujar.





En ocasiones sucede que sí queremos ayudar pero enseguida concluimos que “no podemos”, que “mejor no” porque la cosa parece más allá de nuestras posibilidades. En ese momento complicado detengámonos, echémosle cabeza al asunto, algo de corazón y de fe, miremos a nuestro alrededor y tal vez veremos que el rompecabezas se irá armando. Así suelen nacer los proyectos solidarios en equipo.

Si alguna vez, de pura casualidad, vas de Jerusalén a Jericó y ves a un herido en el camino y enseguida te das cuenta de que no tienes burro ni vino ni aceite ni vendas ni denarios ni posada, acuérdate de que doña Chencha vende vino y aceite y tiene buen corazón. Y luego recuerda a aquella amiga que le sabe a las vendas. Y después piensa en aquel vecino que posee tres burros y los trae de transportistas. Y trae a tu memoria a Fulanito que acaba de abrir una cuenta de denarios y a Perenganito que hace un mes inauguró una posada de tres estrellas…

A pequeños pasos, entre todos, podemos cambiar el mundo.

Lo demás son cuentos…
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2