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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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02 Junio 2017 04:00:00
Salir a votar
Debo reconocer que es difícil escribir una columna que motive a la sociedad coahuilense para que participe en la próxima elección, mayormente cuando nuestra sociedad se encuentra angustiada por el mal desempeño de los gobiernos y los muchos ejemplos de corrupción que se vienen ventilando desde el inicio de las campañas electorales locales; sin embargo, mi conciencia demócrata me obliga a intentar despertar en el electorado la necesidad real de salir a votar este próximo domingo por cualquiera de las alternativas que se nos presentan.

Para lograrlo, primero que nada, debo hacer que como sociedad reconozcamos que la principal causa de que se vivan años y años de ausencia opositora, lo es el arraigado abstencionismo que elección tras elección hace su aparición en las jornadas electorales y que ha traído como consecuencia el permiso tácito para que el régimen actual aprobara leyes y designara funcionarios cuyo desempeño negativo se percibe en la actualidad. El desinterés de la ciudadanía en los procesos electorales hizo que todos los poderes cayeran en una sola ideología, sin contrapesos y sin que alguien desde dentro les hiciera ver los errores que ahora sufrimos todos. El deterioro en la política de nuestro estado, está a la vista.

Esta es, sin duda, la oportunidad para que los electores reconozcamos que el voto, además de ser un derecho, es una obligación ciudadana, una obligación que tenemos todos los habitantes de este estado de ejercer influencia sobre los gobernantes. El voto es el principal medio por el cual los ciudadanos podemos fortalecer la descentralización y a las instituciones y no sirve únicamente para apoyar a un candidato. El Sufragio ciudadano es el más eficaz medio para opinar contra el desorden, la ingobernabilidad, la corrupción, la inflación, la escasez, la pérdida de libertades y el abusivo ejercicio del Gobierno en cada fragmento de nuestras vidas.

El no apoyo al candidato que más se aproxima a nuestro modo de pensar y vivir, se transforma en un voto para quienes desean preservar y profundizar el error que todos ahora vivimos. La inacción de los que podemos a través del voto convertirnos en reales opositores, será celebrada, sin duda, por los corruptos y por los beneficiarios del desorden y la ingobernabilidad. Para nadie en nuestro estado es desconocido quién se beneficia cuando no votamos. Dejar de votar es renunciar al derecho de exigir lo que como ciudadano nos corresponde; salir a votar y vencer a los corruptos es parte de nuestra lucha, como lo es el opinar donde nos es permitido hacerlo.

Abstenerse este 4 de junio de votar fundados en la frustración que nos provoca el mal ejercicio del poder, en nada ayudará a nuestro estado y sí contribuirá en la vaporización de lo poco bueno que le queda. No dudo que la ciudadanía tenga sobradas razones para no salir a votar, pero estoy convencido de que los argumentos para votar son muchos más y mejores.

Entendámoslo de una vez por todas, ir a votar es, sin duda, la más legítima forma de lucha y el voto es el instrumento más civil que se haya diseñado. Una alternativa política ganadora y legitimada por los votos de una ciudadanía participativa, no sólo será un mensaje de optimismo hacia el futuro, sino también una verdadera advertencia de castigo a quienes se han atrevido a crear los peores gobiernos de nuestra moderna historia.
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