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Lariza Montiel
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06 Agosto 2017 04:00:00
Salud al alcance de todos
Por supuesto que el título de esta columna del día de hoy pareciera más un deseo que un hecho de nuestra realidad.

Para empezar cómo y por qué, se antojan dos interrogantes obligadas. He de confesar que es más fácil responder a la segunda, así que por ahí empezaremos.

La Constitución General de la República establece en su artículo 4o que, en nuestro país, toda persona tiene derecho a la protección de la salud. Se trata de un derecho al que se le reconoció categoría de fundamental o humano y por tanto, la obligación del Estado a proporcionarlo a los ciudadanos quedó garantizada con esta inclusión en la Carta Magna desde 1983.

Sin embargo, debieron pasar por lo menos veinte años desde esta previsión constitucional para que, en el año 2003 se creara el Sistema de Protección a la Salud, mejor conocido como Seguro Popular, como un sistema de cobertura médica con un enfoque realmente universal.

Como todos lo sabemos, desde su creación y hasta la fecha este sistema ha enfrentado múltiples problemáticas, y es ahí que la respuesta al “Cómo” lograr garantizar que haya “Salud para todos” se vuelve no solo más complicada, sino justo un verdadero reto.

Como una vía para llegar a ese objetivo tan deseado podemos decir que durante estos ya 14 años de su existencia se han buscado las condiciones tanto para llegar a cada vez más personas como para ampliar los servicios que este puede otorgar a sus afiliados.

También es cierto que el principal proveedor de servicios médicos, el Instituto Mexicano del Seguro Social, cuenta con un esquema de cobertura dirigido a quienes no cuentan con una relación laboral que incluya esta prestación, llamado “seguro voluntario” y que se otorga contra una aportación definida y en el último par de años ha sido la vía propuesta por las autoridades hacendarias para aquellos pequeños comerciantes o profesionistas que formalizan sus actividades económicas como contribuyentes.

Otra vía sin duda ha sido la posibilidad de que el mismo IMSS establezca convenios con otras instituciones públicas, o bien, de carácter privado, para evitar en lo posible que sus derechohabientes se queden sin recibir una atención médica por razón de su ubicación o frente a la falta de capacidad de un hospital.

Más recientemente y con motivo del Día Mundial de la Salud, el 7 de abril del pasado año 2016, el Gobierno federal anunció la firma del Acuerdo Nacional hacia la Universalización de los Servicios de Salud.

Este acuerdo tiene como propósito lograr que la prestación de servicios entre las distintas instituciones públicas como el IMSS, el ISSSTE, las Secretarías de Salud federal y estatal, incluyendo al sector de medicina privada, pueda ser cubierta, económicamente hablando, por un único sistema de protección que estaría a cargo de la Secretaría de Salud de la federación.

Lo cierto es que el camino no es sencillo, ha pasado ya más de un año desde la presentación de este propósito y el avance a la fecha solo ha llegado a la depuración de padrones de afiliados o derechohabientes en cada institución.

Existen varios temas más en los que ha de seguirse trabajando, tales como los estándares de atención y calidad en el servicio, el presupuesto que este gran proyecto ha de requerir y cómo habrá de asignarse para garantizar que todos los programas den el servicio que se requiere, pero finalmente otro reto más grande y aún más complejo: La homologación de condiciones laborales para los trabajadores de todos los sistemas de salud.

Por poco relevante que este tema parezca para el objetivo principal que es dar a todos los mexicanos el acceso universal a los servicios de salud, parece, hasta ahora el más difícil de zanjar.

Mientras que eso sucede, sugiero que una tarea importante en la que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo debemos trabajar para otorgar el mejor servicio público de salud a nuestros ciudadanos es en la conformación de un presupuesto suficiente, en el uso eficiente de este, en el combate a cualquier viso de corrupción que pueda asomarse en tan relevante función, y en el fomento de una atención de calidad por parte de los servidores públicos a cargo.

La Salud para todos es un objetivo en el que no debemos descansar, pero tampoco apresurar si queremos lograr que esto se logre y sea sustentable a lo largo del tiempo.

Lariza Montiel Luis
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