×
José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
ver +

" Comentar Imprimir
25 Septiembre 2016 04:05:00
¡Santo, Santo, Santo!
En reiteradas ocasiones he comentado que una de mis personales pasiones, en el mejor sentido de la palabra, es la lucha libre. ¡Sí, ya sé que muchos se preguntarán que cómo es posible que me guste tal deporte-espectáculo, cuando sabemos que casi siempre el mismo se encuentra “arreglado” o lleva una especie de libreto cuasi actoral! Pero no me importa, yo siempre responderé que aun cuando me queda claro que la misma es una especie de performance deportivo –como de manera mucho más elegante he dado por llamar–, para llevarlo a cabo se debe tener muchísima condición física, saber un mucho de defensa personal y algo –alguito dicen mis amigos detractores– de actuación; aunque ello no la libra de ciertos elementos de riesgo por ser un combate cuerpo a cuerpo.

Y para quien lo dude, ahí están las lesiones que SIEMPRE dejan algún tipo de secuela en sus practicantes, e incluso la muerte de luchadores a consecuencia de una lucha o del daño provocado por los combates acumulados de años.

Pues bien, quienes somos amantes del pancracio estuvimos de plácemes la semana pasada, no sólo porque el Senado, ¡sí, el Senado!, –y aquí nuevamente los críticos dirán que cómo es que se le ocurre a nuestra Cámara alta legislar sobre algo “tan poco serio”, cuando el país necesita muchas y mejores leyes en TODOS los aspectos– designó el 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre, y
con motivo del cumpleaños número 99 de El Santo el viernes 23 del mismo mes.

Uno de mis más grandes anhelos era, en caso de alguna vez llegar a ser diputado federal, rescatar la cultura de la lucha libre para que la misma sea declarada, junto con el albur –del cual hablaré en otra entrega– patrimonio cultural intangible de la humanidad. Creo que el paso inicial está dado respecto a la primera; ojalá alguien tome dichas iniciativas y mañana, ambas, lucha libre y albur, sean declaradas
como tales. Y con respecto al Santo, me gustaría destacar algunas cosillas:

¿Sabían que El Santo”, además de la lucha libre, se dedicó a otros deportes como el beisbol y el toreo, y que a nuestra ciudad llegó a venir no sólo como luchador, sino como parte de un equipo del rey de los deportes? ¿Sabían que más allá de la afirmación obvia de que se dedicó a la actuación –sus 52 películas lo confirman– fue actor de otro tipo de géneros, apareciendo en muchas de ellas sin máscara, sin
que nadie supiera –actores incluidos– que era El Santo? De hecho contaba con credencial de la Asociación Nacional de Actores con su nombre real y artístico en calidad de “meritorio”, siendo esta la número 5483.

¿Sabían que cuando vino a Saltillo como luchador en otra de las múltiples ocasiones, acompañado de Blue Demon, en la primera mitad de la década de los 70, durante el espectáculo que se dio en el Parque Madero también los acompañaba un entonces incipiente cantautor a quien se empezaba a conocer como Juan Gabriel? ¿Sabían que sus películas a más de ser consideradas como “de culto” entre los
amantes del cine fantástico, algunas de ellas tienes dos versiones –con y sin censura– y que además hay una versión apócrifa o no autorizada de una realizada en Turquía, donde aparecen el Capitán América y el Hombre Araña junto a nuestro plateado héroe?

Que sus dos primeras películas, Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los Hombres Infernales, se rodaron en Cuba, terminando un día antes de que Fidel Castro entrara en La Habana y declarase la victoria de la revolución cubana. Que sí perdió una lucha de máscara contra máscara, pero no como El Santo, sino como El Murciélago II. Que fue de los primeros en poner en el radar a los zombis,
tan de moda últimamente.

Que ya forma parte de nuestra cultura popular, a tal grado de contar con un personaje que lo parodia como el otrora famoso Santos, de los escritores tapatíos Jis y Trino, película incluida, así como con una canción que lleva su nombre luchístico del grupo citado en el epígrafe que da inicio a la presente.

Que la misma lucha libre mexicana y la identidad nacional no se conciben sin el propio Santo.

Que por si fueran pocos los múltiples homenajes que continuamente le hacen, el buscador más importante del planeta hizo lo propio el pasado viernes, colocando su icónica máscara en su garabato (doodle) identificador para celebrar su cumpleaños número 99.

Que además, parafraseando a los multimencionados botellos, era de los pocos héroes de carne y hueso, y no sólo de historieta.

Finalmente, que para no variar, también es parte de la literatura a través del texto Xanto. Novelucha Libre, de editorial Planeta, libro que también ya es de culto y dificilísimo de conseguir por haberse agotado sus 3 mil copias, y donde lucha contra otro mítico personaje monstruoso como lo es Cthulhu, de H. P. Lovecraft.

Larga vida pues a nuestro deporte por antonomasia y a uno de sus más grandes exponentes, como lo es El Santo, cuya leyenda sigue viva a través de sus descendientes: El Hijo del Santo, y recientemente Santo junior, quién es, hasta donde da mi corta memoria, de los pocos luchadores de tercera generación en nuestro pancracio ¡Vamos por el aniversario número 100! ¡Saaanto, saaanto mííío! ¡Saaanto,
saaanto mííío!



Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2