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Abel Pérez Rojas
Abel Pérez Rojas
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Abel Pérez Rojas / [email protected] / @abelpr5 / facebook.com / abelperezrojas. Es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.

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22 Enero 2017 03:40:00
Saqueos, ¿el nuevo chupacabras?
“Siembran el pánico y todo cambia”. Abel Pérez Rojas

De confirmarse la versión de que los saqueos han sido una estrategia echada a andar desde las cloacas del poder para desviar la atención sobre los efectos nocivos del gasolinazo, desprestigiar las manifestaciones de inconformidad y pedir el endurecimiento del actuar de los cuerpos policiacos, estaríamos frente a la versión recargada de lo que en su tiempo y contexto fue el chupacabras: un distractor cimentado en la ignorancia y el miedo.

Sí, el chupacabras, aquel mítico ser que según el imaginario popular era una mezcla entre demonio y bestia que succionaba la sangre del ganado, que ocasionaba pérdidas considerables de granjeros y campesinos, pero que a pesar de que hubo quienes ofrecieron una cuantiosa recompensa a quien proporcionara muestras de tejido, que previos estudios, sirvieran para comprobar la existencia de una nueva especie, nunca pudo comprobarse algo.

Claro está que los cadáveres de ganado eran reales, pero varios no cuantificados, fueron montajes de personas ávidas de riqueza y fama; otros fueron víctimas de los depredadores naturales y otros más pudieron haber sido ocasionados por coyotes infectados.

Pese a que la presencia del chupacabras estaba asociada ineludiblemente con el ganado, el temor llegó a las ciudades y empezó a correr el rumor de que preferentemente las personas no transitaran solas por la noche o permanecieran en sus casas.

Muchos se lo creyeron, muchos citadinos vivieron con temor al chupacabras pese a no haber evidencia de su existencia.

Después iría quedando claro que este cuento fue usado desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para desviar la atención sobre las reformas que desmantelaron el andamiaje nacionalista de la economía y de nuestro sistema jurídico.

Este desmantelamiento fue acompañado de una avalancha de privatizaciones:

“Carlos Salinas de Gortari, vendió casi mil empresas paraestatales, se profundizó la privatización de compañías públicas, tanto por la venta de empresas estratégicas para la economía nacional como por el número de entidades desincorporadas: las 618 empresas paraestatales existentes a inicios del sexenio de Salinas, (1988-1994) decrecieron a 210. Privatizaron gran parte de las empresas estatales porque se pensaba que serían más eficientes e impulsarían el crecimiento del país” (1).

Posteriormente el chupacabras, los avistamientos ovni y otros temas más fueron usados para distraer la atención del homicidio de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, pero sobre todo de los severos problemas que se generaron con el llamado “error de diciembre”.

Ahora, con los saqueos a tiendas departamentales y de conveniencia de los primeros días del 2017, estamos viviendo algo muy parecido a lo de aquellos años y a ciertos escenarios resultantes del exagerado trato a la propagación de la pandemia de gripe A (H1N1) durante 2009 y 2010.

El pánico cundió después de que se difundieron imágenes de saqueos en ciertas zonas de la Ciudad de México, del Estado de México y Veracruz.

El miedo hizo su trabajo con las réplicas de saqueos en ciudades como Puebla, Monterrey y Guadalajara. El terror se había apropiado del mexicano.

En ciudades como Puebla, ante los rumores de que ciertos grupos de encapuchados estaban saqueando colonias y fraccionamientos, colonos levantaron barricadas principalmente nocturnas los días 5, 6 y, en menor medida, el 7 de enero.

Pese a que no había algún video o fotografía de saqueos a domicilios, las personas prefirieron hacer caso a los rumores y a las advertencias vertidas en las redes sociales.

Mujeres y hombres armados con piedras, palos, tubos y hasta armas corrían en pijama de un punto a otro a la espera de los saqueadores que nunca llegaron. Nadie filmó ni fotografió a los saqueadores nocturnos de viviendas, pero muchos juran y perjuran que en todos los casos no entraron a sus colonias debido a las barricadas.

Las imágenes que circularon de esas noches son de los propios vecinos armados, dichas imágenes, ya fuera de contexto, alimentaron aún más el miedo.

Un verdadero escenario propio de las películas de zombis.

Sólo con el paso del tiempo, y en la medida que surjan otros trabajos a la par de los publicados en La Jornada y Proceso, tendremos la certeza del origen, forma de operación, alcances y función de los saqueos, pero lo que sí queda claro es que asuntos muy importantes quedaron en el olvido.

El tema central de todo esto es la política económica por la cual han optado los distintos gobiernos en México, cuya cara sin maquillaje son los gasolinazos, los incrementos de precios en gas, electricidad y alimentos, así como la devaluación del peso. Ahora eso quedó en un segundo y tercer plano.

Para la opinión pública lo más importante son los saqueos.

¿Era el único propósito de los saqueos el sembrar el miedo para mitigar la capacidad de protesta frente a los gasolinazos?

¿En todo este contexto los saqueos recientes son el nuevo chupacabras?

¿Qué le parece?
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