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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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04 Abril 2017 04:00:00
Sarcasmos 590
¿PAÍS DE LOS LIBRES?

Eso es precisamente lo que menos son. Esto se dijo en 1835. ¿Te imaginas el pavoroso grado de uniformidad de criterio y prejuicios, tras 182 años de manipulación mediática feroz, implacable, sostenida, científica? “No conozco otro país en el cual haya menos independencia de mente y libertad real para discutir, que en América”. Lo dejó escrito nada menos que el famosísimo Alexis de Tocqueville (1805-1859), pensador político francés, autor del tratado clásico La Democracia en América.
  
LAS PAREDES DE LOS HOSPITALES

Me llega esta reflexión anónima: “Las paredes de los hospitales han escuchado oraciones más profundas y honestas que las iglesias. Han visto despedidas y besos más sinceros que los aeropuertos y las estaciones de tren. Es en el hospital donde ves a un homosexual curado por un médico homofóbico. Ves a una alegre y adinerada doctora salvar las vidas de personas sin hogar. En las unidades de terapia intensiva de urgencia ves a un negro, un judío, un policía blanco racista y un presidiario en la misma sala recibiendo el mismo cuidado, un rico en el trasplante de hígado y el donante es un pobre. Con frecuencia el hospital toca un nervio en la sociedad, y en él se cruzan universos en un propósito divino, y en esta comunión de destinos nos damos cuenta que sólo eres nadie y a la vez el único. La verdad absoluta de las personas, en su mayor parte, sólo aparece en el momento del dolor o la amenaza de pérdida. Es precisamente ahí que Dios es uno y nadie es mejor que nadie. Ante ti, ves pasar toda la vida. Si paras a pensar en que Dios es bondad, comprenderás que no tiene ninguna religión exclusiva y no elige joven ni viejo, hombre o mujer, blanco o negro, rico o pobre. Dios es amor, nada más”.
 
EL EFECTO MANDELA

Es un término que acuñó la bloguera Fiona Broome hace unos años. Como ella contaba, había mucha gente a su alrededor, incluida ella misma, que recordaba haber visto por televisión el momento en el que Nelson Mandela murió en la cárcel, el funeral en su honor, y todo lo demás. En realidad, Mandela sobrevivió al presidio, y vivió algún tiempo fuera de él antes de fallecer. Pero por mucho que le digas a los convencidos de que eso es así, de que su memoria podría haberles jugado una mala pasada, a muchos les cuesta asumirlo. Lo vieron “con sus propios ojos”. ¿Cuál es la explicación de este efecto Mandela? Cada vez más gente está convencida de que estos detalles que enfrentan los recuerdos con la realidad se deben a algún tipo de salto entre universos paralelos o alternativos. En ese otro universo, o en esa línea temporal alternativa, las cosas son tal y como recuerdan estas personas, mientras que en nuestra “realidad” las cosas fueron diferentes.

Algunos creen que los experimentos del CERN están provocando estos desajustes de la realidad. Como si, de alguna manera, se abriera una puerta momentánea a esas otras realidades y se colaran esos recuerdos. O que directamente influyen en aquellos acontecimientos cambiándolos para siempre. Y luego están los que creen que esos fenómenos no son un accidentales sino que son provocados como algún tipo de control mental. https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/el-efecto-mandela-o-como-la-sociedad-recuerda-momentos-que-en-realidad-nunca-han-ocurrido
 
BUHEDERA

Me explica un querido lector: “Leo tu Buhedera sólo cuando huele a mole, a chiles, a barbacoa, tamales, pozole o chocolate oaxaqueño. Lamentablemente tu columna casi siempre huele a ‘gringo’, por lo que la paso por alto”. Y sí, el querido lector tiene razón: con demasiada frecuencia la columna huele a gringo. Y es que el imperio es el imperio, jajajaja.
 
HO’OPONOPONO

A este proceso de cura espiritual hawaiano lo resumen en esta formulita de cuatro elementos que dices o tan sólo piensas y diriges a quien tú escojas (pariente, amigo, vecino, socio, amigo o “enemigo”): “Lo siento, perdóname, te quiero, gracias.
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