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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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21 Marzo 2017 04:00:00
Sarcasmos
ÉTICA MÉDICA

El ingeniero bioquímico Alberto Vela Huerta me manda este inquietante comentario respecto al delicado tema del entorno ético en el complejo ámbito de la atención a la salud. “Para nuestro querido lector, el Dr. Joel Ramírez Miranda, deseo compartir que el flujo de dinero de las compañías farmacéuticas hacia los doctores no se hace a través de las farmacias. Puede existir un modesto arreglo entre una farmacia y un médico. En ese caso, es frecuente ver en la receta un texto impreso que dice “Súrtase en la Farmacia Tulana de Fal” (es decir, el nombre que la farmacia tenga) y se incluyen además dirección y teléfono de la misma. El porcentaje que recibirá el médico por enviar clientes a una farmacia en específico, depende de la capacidad de negociación que tengan tanto el médico como la farmacia, y puede darse el caso de que la farmacia incumpla o defraude al médico. El flujo más abundante de dinero llega desde las compañías farmacéuticas, en numerario o en especie. Cada receta expedida lleva el nombre del médico, su cédula profesional, la fecha de expedición y el nombre del medicamento prescrito. La farmacia que surtió la receta hace un reporte oficial de ello usando su propio papel membretado y firmado por sus representantes. Esta es información suficiente para pago de comisiones, en especial a los primeros lugares en ventas. Dentro de este esquema, son muy importantes los visitadores médicos. Es de esperarse que cuanto mayor sea el prestigio y la clientela del médico, mayor sea la probabilidad de que la industria farmacéutica aumente los beneficios que otorga al médico, e incluso, promueva su carrera. Buscan aliados en posiciones de poder. Es por ello que escuchamos de líderes del gremio médico, desde diferentes posiciones, frases tan criminales como ‘usted ya es diabético (o cardiaco, o canceroso), nunca se va a curar, sólo podemos controlar su enfermedad para que tenga una buena calidad de vida’. Los fármacos están hechos para mitigar síntomas; de ninguna manera son hechos para restablecer la salud. El negocio de las compañías farmacéuticas, y del sector médico maridado con ella, consiste en mantener enfermo al paciente, sin que se sienta muy mal, para que sea regularmente productivo hasta el día en que su enfermedad termine con su vida. Es un asesinato lento y con despojo. Más frecuentemente de lo que quieren admitir, autoridades e industria, la causa de muerte es uno o varios fármacos muy tóxicos, pero presentados como ‘medicamento’. En esos casos, la compañía farmacéutica se lava las manos y empina al doctor. Por ello se creó el término Iatrogénesis que quiere decir literalmente ‘provocado por el médico o sanador’. A los ojos de la industria, y de las autoridades, no puede ser que la compañía farmacéutica venda sustancias venenosas registradas como medicamento, tiene que ser que el médico comete errores, tan graves, que terminan matando a sus pacientes. Los médicos que curan a sus pacientes no reciben dinero de las compañías farmacéuticas. Pero, como son los que nos cuidan, tienen clientes fieles que los frecuentan y los recomiendan.  No queremos matasanos. Además, no tienen que cobrar poco, pueden cobrar para vivir bien porque uno sabe que, gracias a ellos, uno tiene la esperanza de una vida más larga y feliz”.
 
IATROGÉNESIS

La iatrogenia es un daño en la salud, causado o provocado por un acto médico involuntario. Este tema lo he tratado muchas veces en esta columna. Hoy quizá baste citar esta tremebunda afirmación 13 años vieja: “los tratamientos médicos constituyen hoy la primera causa de muerte. Sólo en EU fallecen cada año más de 780 mil personas a causa de errores o negligencias (cirugías innecesarias, medicaciones equivocadas, infecciones contraídas en los propios hospitales, efectos negativos, tanto evitables como inevitables, de los medicamentos, etc.)”. Y según el libro Death by Medicine, “la medicina norteamericana causa más daño que beneficio”. http://www.dsalud.com/reportaje/los-tratamientos-medicos-son-ya-la-primera-causa-de-muerte/.
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