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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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24 Agosto 2017 04:00:00
Sarcasmos
CRIMEN Y CASTIGO

Plantea Demgog esta importantísima cuestión: “¿Por qué Inglaterra –el territorio de la isla británica– fue tan apacible en, digamos, 1930? ¿Por qué no había bardas en los campos, ni rodeaban éstas las opulentas mansiones? ¿Por qué no era importante cerrar con llave por las noches? ¿Por qué se vivía en gran paz y con deliciosa seguridad? ¿Por qué un asesinato causaba gran escándalo? Inglaterra no ha sufrido una invasión por una potencia extranjera, desde el año 1066, cuando invadió y conquistó a Inglaterra, el normando Guillermo el Conquistador. La secuencia de reyes estableció que un crimen era una alteración de ‘la Paz de Rey’.

“El sistema legal británico se basó en PRECEDENTES de cómo jueces anteriores habían resuelto conflictos o decidido penas para los delincuentes (o sea, lo que hoy llamamos jurisprudencia, que por algo es otra forma de decir ‘justicia prudente’). No se legisló en forma ‘positiva’ como lo quisieron hacer los que siguieron el Derecho Romano (que en sus inicios, también se basó en PRECEDENTES). El derecho inglés fue probablemente el más perfecto que ha conocido la especie humana. Fue Justiniano, allá por el año 500 y tantos, que decidió CODIFICAR el derecho romano, para hacerlo uniforme en todas las regiones diversas del Imperio Bizantino. Inglaterra siempre se centró en el derecho establecido por precedentes legales, por las decisiones de jueces a través de los años.

“La notable paz y tranquilidad de Inglaterra –hasta digamos antes de la Segunda Guerra Mundial– fue que por siglo tras siglo, se castigó duramente toda infracción de derechos de personas. Hasta por robar un pan, la pena era de MUERTE en la horca. Medidas brutales para suprimir el crimen –que ahora repugnan, porque más compadecemos al criminal, que a su víctima. De esa rigurosa, brutal aplicación de la Ley a las infracciones de los derechos ajenos, aplicada durante siglos y siglos, nació la paz y la tranquilidad y la seguridad con que se vivió en Inglaterra. Todo ha cambiado. Ahora, el criminal merece piedad y perdón. Queda olvidado su crimen y su víctima. Se pretende ‘re-educar’ al criminal. El resultado es el renacimiento de la barbarie general, con el crimen desatado de toda pena”.

JUSTICIA EXPEDITA

Como no faltará el progre-defensor-de-los-derechos-humanos que truene contra esa “forma primitiva y salvaje” de aplicar la ley, me permito recordarle que en China, Cuba, Norcorea y demás “paraísos” comunistas, también la población goza de una seguridad enorme y puedes andar por cualquier calle a las 3 de la mañana con absoluta tranquilidad… justo porque ahí se aplica la justicia de esa misma forma “primitiva y salvaje”.

Lo que sucede hoy en esos entornos es lo mismo que pasaba en la Inglaterra del siglo 18: los potenciales delincuentes viven aterrados y se reprimen porque saben que si los pescan les va de inmediato como en feria. En algunos casos, circunstancias o lugares de esos “paraísos”, si te sorprenden in fraganti, ahí mismo te meten una bala en la nuca (y se la cobran a tu familia), sin monsergas de juicios, pruebas, testigos, prisiones preventivas, etc. Pero, claro, me dirá el progre, allá eso es correcto porque es el “pueblo” mismo el que aplica la ley, mientras que acá es la clase explotadora-elitista-capitalista-pirruris la que utiliza esos “mecanismos trogloditas” contra el proletariado inerme.

No quieren entender que “allá” no son los “ricos” quienes manipulan el sistema a su favor, sino los jerarcas de la nomenklatura (la famosa “Nueva clase” de la supuesta sociedad-sin-clases que tan bien describió el serbio Milovan Djilas, 1911-1995, en el imperio soviético). En fin, ooooootra manifestación del viejo, viejísimo dilema del equilibrio justo-humano-sensato-deseable entre la libertad y la igualdad. El exceso de un lado, dicen unos, lleva al despotismo; el exceso contrario, alegan sus opositores, conduce a la impunidad general. ¿Luego?
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