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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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23 Mayo 2018 04:00:00
Sarcasmos
VIAJE INTERPLANETARIO… SIN SALIR DE LA TIERRA

Este exabrupto de Simon Black (https://www.rt.com/business/422559-tesla-total-collapse-coming/) parece exagerado y mero producto de la envidia. ¿Realmente lo es? Es un caso interesante, que muestra cómo funciona hoy el cálculo empresarial en sectores de vanguardia (tecnología) y en entornos exigentes (economía global). En fin, mi querido lector, tú juzga. “La compañía estadunidense de autos eléctricos Tesla estará en bancarrota dentro de cuatro meses, a menos que su CEO Elon Musk ‘saque un conejo de su sombrero’, según el gerente de fondos de cobertura John Thompson”. Y es que hace poco, los accionistas de Tesla aprobaron un paquete de compensación para su director ejecutivo, Elon Musk, que podría potencialmente poner $50 mil millones en su bolsillo durante la próxima década. Con ese gordo itacate, Musk ganaría más que todos los CEO en el S&P 500 juntos. No está mal, sobre todo considerando que el propio informe financiero del cuarto trimestre de 2017 de Tesla (página 24) aclara que Elon “no dedica su tiempo completo y atención a Tesla”. Además, la incontinencia financiera crónica de Tesla ha acumulado más de 4.970 millones en pérdidas operativas para sus accionistas. Hoy Tesla “vale” más o menos el doble que Ford, pero Ford fabricó 6 millones de autos el año pasado con una ganancia de 7.6 mil millones, mientras que Tesla fabricó apenas 100 mil autos (60 veces menos) y tuvo una pérdida de 2 mil millones. Además, Ford tiene 12 mil millones en efectivo guardaditos para enfrentar cualquier emergencia, mientras que Tesla “probablemente se quede sin dinero en los próximos 3 meses”.

UN AUDAZ PRONÓSTICO

John Thompson, inversionista de valores con sede en Chicago y director de inversiones de Vilas Capital Management es uno de los pocos gestores de fondos de cobertura que ha superado consistentemente al mercado, y su fondo está apostando fuerte contra Tesla. Lanza este audaz pronóstico: “Creo que Tesla va a colapsar en los próximos 3 a 6 meses”. Y ennumera varios argumentos: la incompetencia de Tesla en la fabricación y entrega del Modelo 3; la caída de la demanda del Modelo S y X; su extrema valoración bursátil; sus horrendas finanzas que requerirán inminentemente un gran aumento de capital; su baja de calificación crediticia por parte de Moody’s de B- a CCC (probabilidad de incumplimiento) que debería asustar a sus proveedores de partes para exigir efectivo en la entrega (una sentencia de muerte); el reciente apetito decreciente de riesgo del mercado. En síntesis, “la compañía no podrá sobrevivir los próximos 12 meses sin acceso a capital de Wall Street o de inversores privados: aproximadamente 8 mil millones en los próximos 18 meses para financiar pérdidas de operación, gastos de capital, deudas vencidas y necesidades de capital de trabajo”. Pero los directivos de Tesla dicen que van a conseguir esta bocanada de oxígeno adicional con otra fuentes, en China por ejemplo. Y puede que tengan razón.

LAS NUEVAS REGLAS DEL CAPITALISMO

Tesla no es el único caso en estas extrañas condiciones que parecen obedecer a este nuevo lema: las empresas ya no necesitan ganar dinero.

Tesla es solo una de una multitud de empresas de altos vuelos y gran éxito cuyos modelos de negocio se basan en la quema de dinero en efectivo:

WeWork, Uber, Netflix, Snapchat, Dropbox, etc. “Cada una de estas compañías pierde dinero. Y se está convirtiendo en una epidemia. De hecho, son muchas las compañías que gastan tanto efectivo que tienen que pedir prestado dinero solo para pagar intereses de sus deudas anteriores. Pero bajo las nuevas reglas del capitalismo, estas pérdidas no importan, porque hay innumerables inversonistas, fondos y banqueros encantados de meter más capital en el negocio. Esto va en contra de las leyes más básicas de las finanzas: las empresas ganan dinero para sus inversionistas, y no al revés. Sin embargo, los inversionistas siguen arrojando capital a estos pozos sin fondo”.
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