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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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30 Agosto 2018 04:00:00
Sarcasmos
MCCAIN

Me dice el Erny: “Curioso: los únicos senadores gringos a quienes les he estrechado la mano han sido Ted Kennedy y John McCain. Ambos murieron el mismo día (agosto 25) y ambos de cáncer cerebral. Voy a tener que hacerme una limpia. John McCain, ¿un héroe? ¿Cómo? ¿Cómo puede ser un héroe una persona que va a bombardear un país que ni conoce, destruye instalaciones civiles y aniquila a los habitantes de un pueblo que se está defendiendo de la invasión norteamericana, cuyo secretario de la Defensa, Robert McNamara, aceptó haber sido un gravísimo error la guerra de Vietnam al no vérsele desde un principio el gozo de una victoria? Para Ripley: McNamara era un hombre brillante, pero extraño, como su segundo nombre: Robert Strange McNamara. Cansado de lanzar bombas a los vietnamitas, renunció como secretario de la Defensa y se fue como director del Banco Mundial a contar billetes. 

¿Qué tal? Todo un todólogo de la política americana: de lanzador de bombas con napalm a lanzador de bombas-piñata con billetes adentro. Imaginemos al secretario de la Defensa en México, el general Cienfuegos, relevado de su puesto para ser transferido como director del Banco de México, teniendo siempre en alerta al cuerpo de bomberos por aquello de su apellido: Cienfuegos (mister one hundred fires). Volviendo a McCain, los vietnamitas ya pueden respirar a gusto, pues McCain fue enfático cuando hizo pública esta declaración: ‘Odio a los chinos vietnamitas, y los odiaré mientras viva’. Y como dice el dicho: ‘muerto el dog, se acabó la rabia’. Descanse en paz, si puede”.
 
EXPECTATIVAS DE VIDA

El promedio de lo que podría esperar vivir un ser humano se ha extendido mucho en la historia reciente, sobre todo en los países “desarrollados”. En el año 20,000 antes de Cristo era de 20 años. Al comienzo de nuestra era, 28 años (por eso, las imágenes hollywoodescas de vikingos barbudos y cincuentones es de una tontería colosal). Al iniciarse el siglo 19 era de 35 años. Al año 2011 había subido a 67 años. En el 2013 era de 70 años. En EU el costo del sistema público de salud es enooooooorme; cuesta mucho más que en los 10 siguientes países, sumados. Pero el promedio de expectativa de vida de un gringo últimamente ha bajado, en lugar de subir (los cubanos viven en promedio un año más que los gringos, y EU ocupa el lugar 51 en la tabla de esta variable). Varios son los asesinos principales en EU: obesidad, crisis de opiáceos (sobre todo por sobredosis), diabetes mal atendida, organismos genéticamente modificados, comidas procesadas, etc. 
 
COLAPSO

Me dice un querido lector: “Me recuerdas a Odorico Paraguazú en la novela de Tieta. Mandó a hacer un panteón y quería que todo el mundo se muriera para poder estrenarlo. Resulta, mi querido profeta de catástrofes, que nunca suceden, que no llega el colapso y a nosotros ya se nos acaba la vida. ‘Capás’ que ni nos toca verlo. Qué pena, ¿verdad? Para tu consuelo, yo te puedo asegurar que dentro de 5 mil millones de años el Sol empezará a enfriarse y la Tierra se colapsará convertida en paleta. Claro, te puedo decir, pa más señas, que esto sucederá en la tarde”. Ah, que don. Además de que no me da la hora exacta de esa tarde nefasta, tengo que decir que su galáctico nivel de ignorancia tan solo es comparable con su gigantesco grado de miopía. Porque el colapso no “va” a pasar, ya está pasando. Y desde hace rato. Y de forma espectacular, abierta, ostentosa, inédita. Si no lo ves es porque no quieres verlo. En fin, me recuerda al pobre hombre que hoy se hunde en las negras nubes del Alzheimer. Hace un par de años, ya diagnosticado del espantoso mal, declaró muy seguro: “¿Alzheimer? ¡Mis huevos!”.
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