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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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09 Octubre 2018 04:00:00
Sarcasmos
OCLOCRACIA

Me pide el paisano Pedro Humberto Rioseco Gallegos: “Acerca de tu artículo sobre Oligocracia, sería muy bueno que tocaras el tema de la Oclocracia. Ahora que llegó el ‘pueblo’ a gobernar y se corre el riesgo de que la muchedumbre tome el ‘control’ o haga un descontrol sobre los gobiernos. Principalmente en municipios y congresos locales.” Reproduzco (resumido y sin comentarios) lo que dice Wikipedia.

WIKIPEDIA

“Oclocracia o gobierno de la muchedumbre es una de las formas de degeneración de la democracia, así como la monarquía degenera en tiranía o la aristocracia degenera en oligarquía. El término fue acuñado por Polibio hacia el 200 A.C. Su teoría de la anaciclosis se basa en las tres formas de gobierno aristotélicas y sus correspondientes formas impuras, sustituyendo la demagogia por la oclocracia, el gobierno de la muchedumbre.

‘La muchedumbre, masa o gentío es un agente de producción biopolítica que al abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, evicciosa (confiscatoria por reivindicación), confusa, injuiciosa o irracional, por lo que carece de capacidad de autogobierno y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerada como ‘pueblo’. ‘Cuando la democracia se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia’. La oclocracia es el peor de todos los sistemas políticos, el último estado de la degeneración del poder.

Polibio describe un ciclo de seis fases que hace volcar la monarquía en la tiranía, seguida por la aristocracia que se degrada en oligarquía, luego la democracia intenta remediar la oligarquía, pero zozobra, ya en la sexta fase, configurándose como oclocracia, donde no queda más que a esperar al hombre providencial que los reconduzca a la monarquía.”

VICIOS

“La oclocracia es la desnaturalización de la voluntad general, que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general. La oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo.

No confundir ‘muchedumbre’ con ‘multitud’ (Spinoza). La diferencia básica es que bajo la distinción de Hobbes el conjunto de ciudadanos quede simplificado en una unidad como cuerpo único con voluntad única (ya sea una mera muchedumbre que reúna los requisitos necesarios para ser considerada como pueblo), mientras que el concepto de multitud rehúsa de esa unidad conservando su naturaleza múltiple.

Es común que la oclocracia esté promovida por la influencia de intereses.

Hay un permanente peligro: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.

Sólo se tiene en cuenta de una forma superficial y burda los reales intereses del país, dirigiéndose el objetivo de la conquista al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la oratoria, la retórica y el control de la población.

La apropiación de los medios de comunicación y de la educación son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la
desinformación.”

CONCLUSIÓN

“Así se mantiene el dominio sobre masas en movimiento creando la ilusión de que se impone un legítimo poder político constituido sobre la voluntad popular.

Sin embargo, falta la piedra angular, la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones. En la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder de los políticos al de los demagogos.”
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