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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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31 Octubre 2018 04:00:00
Sarcasmos
MEMORIA DEL 68

Acabo de tener un debate con la Paty sobre qué merece recordarse del 68: las olimpiadas o la revuelta. Como ella declaró que lo “positivo” era la olimpiada, en tanto que la revuelta (el “movimiento estudiantil”) fue lo “negativo”, yo, fiel a mi espíritu contreras, tomo el partido contrario y alego que el único residuo que quedó de las olimpiadas es el nefasto impuesto (tenencia) específicamente inventado para pagar ese carnaval. Son 56 años de extorsión gubernamental (nació en 1962, creado por Ortiz Mena, como dizque “temporal”) a todos los propietarios de unos 50 millones de vehículos (automotores, aviones, yates, motos, etc, llámale tenencia o alguno de sus eufemismos; de todos modos son cientos de miles de millones de pesos… por año).

Un precio muuuuuuy caro a cambio del dudoso “orgullo” de organizar una olimpiada (que nada más enriqueció a los mismos monopolios deportivos y mediáticos de siempre). El segundo recuerdo es la imagen de Nadia Comanecci, la niña gimnasta rumana que voló la imaginación de todo el mundo a punta de calificaciones de 10, y que fue nombrada “atleta del siglo” con docenas de medallas (esas corcholatas glorificadas). Bueno, la chaparrita doña Nadia (hoy de 57 años) puede haber sido la inspiración de millones de niñas (muchas de las cuales sufrieron accidentes tratando de imitarla, con algunas desnucadas y paralizadas de por vida), pero ella misma fue más bien infeliz (y no sólo como niña bajo un feroz sistema comunista). Puede alegarse que Peña es heredero del espíritu “positivo” de las olimpiadas, mientras que AMLO se le puede adjudicar a la “negativa” y contestataria revuelta. Pero la Paty es pejista. ¿Ergo?

ATAQUES

¿Al día siguiente sabemos todo (nombre, edad, dirección, historia, fotos, huellas, etc) acerca del supuesto armador y repartidor de las dizque “bombas” entregadas en domicilio, pero del tirador de Las Vegas no averiguamos nada luego de tanto tiempo de “investigaciones”? El primer ataque no ocasionó muertos ni heridos ni nada (las bombas chafísimas no explotaron y supuestamente no podían hacerlo); el segundo (disparos sobre la multitud de un concierto de música country, desde el hotel Mandalay y supuestamente desde otros sitios) causó docenas de muertos y cientos de heridos (supuestamente, porque también este saldo se puso en duda).

El primer evento pasó hace días; el segundo evento pasó hace más de un año. El acusado del primer ataque (un pelagatos maniático deslojado de su apartamento) está preso y sujeto a interrogatorio, el del segundo evento (un millonario traficante de armas) resultó convenientemente muerto, aunque según los conspiranoicos no fue el único ni quizá el principal tirador. Alguien nos está viendo la cara. Como siempre.

Y no te empeñes en tratar de averiguar la “verdad” navegando por la web: resultarás más confundido que antes.

MANOS SUCIAS

Eduardo Mendoza Ayala (uno de los tres diputados, con Dolores Padierna y Marcelo Ebrard, que me asesoraron para coordinar en 1997 el primer libro –EL PRIMERO, antes que nadie– sobre el mega fraude del Fobaproa, hoy IPAB) me dice: “Yo sólo creo que todo lo que está pasando (caravana migratoria, polémica por el nuevo aeropuerto, más alzas a la gasolina, el próximo corte de agua y otros temas que se van a ir agregando, conforme llegue el momento cumbre de la toma de poder por parte de AMLO), forman parte de un conjunto de ‘medidas’ que las manos invisibles que mecen la cuna de México están aplicando, quién sabe con qué fines y ni idea si son a favor o en contra, de quién o de cuáles intereses.

El pueblo es el que -estando en medio- siempre pierde. Los grandes pleitos los terminamos financiando los que vivimos o sobrevivimos día con día. Hay que tratar de ir conectando las decisiones del presidente electo, López Obrador, con todo lo que va ocurriendo. Así podremos tal vez identificar qué pantano andamos pisando como nación”.
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