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Guillermo Fárber
Guillermo Fárber
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Guillermo Fárber (25 de septiembre de 1948, D.F.) estudió ciencias y técnicas de la información y una maestría en administración; se ha desempeñado como reportero, redactor, guionista en Televisión Independiente de México, comentarista político en Radio 13, radio Fórmula, Radio ABC, conductor de ¡Cámara con los grillos!, primer programa de periodismo puramente palamentario en la historia de la radio mexicana, editor del portal mexico.com, columnista político en publicaciones como Vértigo, Excélsior, Noroeste de Mazatlán y Culiacán, Sinaloa, Por esto!, de Yucatán, comentarista de televisión en Canal 40, coordinador de Información en el Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos del gobierno del Estado de México, y en un sinfín de puestos relacionados con la comunicación y la mercadotecnia. Entre sus publicaciones se encuentran, Elogio d ela locura de un ave desairada, Costa-Amic, 1976; El mexicano diseñado por el enemigo, V Siglos, 1976; A imagen y semejanza (novela política), siglo XXI, 1992; Política de competencia en México: desregulación económica 1989-1993, FCE, 1993; Adiccionario del chacoteo, Sansores y Aljure, 1997; Fobaproa: bomba de tiempo (coordinador y coautor), Times, 1998; La nueva crisis de México (en colaboración), Aguilar, 2002; ¡Déjate de pendejadas!, Excélsior, 2003.

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19 Diciembre 2016 04:00:00
Sarcasmos
Querido Santa: este año quiero que me traigas un cuerpo delgado y una billetera gorda (y no te vuelvas a equivocar como el año pasado, cuando lo hiciste al revés).

PRÓSTATA TRAIDORA

Fue mi octava operación. Siete veces antes tuve que vérmelas con el bisturí y en todas ellas, obviamente, perdí en la esgrima: circuncisión, amígdalas, tabique nasal, dren cráneo-peritoneal, meningioma, vesícula, cataratas. Ahora iba por la octava: resección transuretral de la próstata (RTU). Con una novedad esta vez: la anestesia no sería general sino raquídea (como la que ponen en las cesáreas). Eso me tenía nervioso: iba a estar despierto durante todo el numerito. Bueno, eso y otras cosas menos confesables. La descripción de la operación es tan mentirosa que parece escrita por un agente de relaciones públicas. Comienza diciendo que se trata de un procedimiento “mínimamente invasivo” (como en Siria, supongo). “Es la cirugía para extirpar parte de la glándula prostática. Se lleva a cabo para tratar un agrandamiento de la próstata. La cirugía mejorará el flujo de orina a través de la uretra, el conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia afuera del cuerpo. Se puede llevar a cabo de varias maneras diferentes y no se hace ninguna incisión (corte) en la piel.

Todos estos procedimientos se hacen pasando un instrumento (laparoscópico) a través de la abertura en el pene (meato). La mayoría de las personas se puede ir a casa el día de la cirugía o al siguiente día (falso, yo estuve hospitalizado tres noches y apenas fue suficiente porque los coágulos tapaban la sonda y el urólogo tenía que hacerme dos o tres desazolves por día)”. Mi próstata estaba especialmente agrandada; por eso el procedimiento que normalmente tarda entre 30 y 45 minutos, tardó 60 en mi caso. Según el manual se pueden usar varios instrumentos: láser, agujas, microondas, electro vaporización y navajas. Esta última fue la herramienta escogida por el cirujano (excelente, por cierto).

En fin, no te creas las palabras mentirosas del publirrelacionista. La cosa no es tan sencilla. Tus agujeros corporales dizque “íntimos” pierden todo pudor, pues son vistos, toqueteados y penetrados al aire libre por medio mundo tanto en el quirófano como en el consultorio y en tu cuarto de hospital, la sonda es una lata permanente, la cirugía es incómoda, el postoperatorio es un horror, el hoyito del pizarrín te queda ardido como reata floreada, y no estás seguro de que la incontinencia y la impotencia posteriores serán sólo temporales (como aseguran tus cuates). Pero ni modo, cuando es indispensable, no hay manera de escurrir el bulto. Ya tenía el flujo total e irremediablemente obstruido (y no sabes la angustia que eso te provoca). Antes intenté todo para evitar los navajazos: homeopatía, naturismo, imanes, electropuntura, brebajes, linfaterapia. Por fin ayer me retiraron la sonda, una semana después de operado, y comienzo la paciente labor de recuperarme. Dos cosas me hicieron el trance menos penoso: la solidaridad de mis amigos y sobre todo el invaluable apoyo de mi esposa Marián.

AMIGOS Y ENEMIGOS

“En el mundo actual ser enemigo de EU es peligroso, pero ser su amigo es fatal”: Henry Kissinger, 1968.

¿BUENOS AUGURIOS?

Dice Bix Weir que es muy optimista y estimulante su interpretación de la portada de la publicación The World in 2017 de la revista The Economist (https://ukshop.economist.com/products/the-world-in-2017?_ga=1.128770766.352060352.1482087170). Esa edición suele estar llena de simbolismos, pero esta vez es especialmente esotérica. Según Weir, las ocho cartas del Tarot ahí reproducidas encarnan un mensaje muy positivo acerca de cómo concluirá en 2017 este azaroso Final de Juego: un crash económico global seguido por un periodo de caos generalizado para desembocar en el retorno al patrón oro que desembocará en un futuro esplendoroso. Gulp. Supongo que en tan alegre panorama no pintan demasiado los enemil sufrimientos de esos años de transición, ni los cientos o miles de millones de empobrecidos, muertos, mutilados, suicidados, desplazados, huérfanos que causará semejante terremoto planetario. Con tan “buenas” noticias, ¿quién necesita negros pronósticos?
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