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Vicente Bello
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21 Agosto 2018 04:00:00
Se aproxima al galope la 64 Legislatura
El grupo parlamentario Morena en la Cámara de Diputados está a punto de conformarse en una fuerza de entre 192 y 193 legisladores, cantidad que incluso podría llegar a los 251 de la mayoría absoluta, si el Partido Encuentro Social (PES) no consiguiera sostener su registro como partido político. Lo que quedaría a sus sesenta y tantos diputados es incorporarse a la bancada de Morena o a la del PT, o quedarse bajo el status de “diputado sin partido”.

Si Morena, circunstancialmente, llegase a sumar más de 251 diputados federales, entonces alcanzaría, solamente ella como bancada, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y el primer efecto de esta demostración enorme de fuerza política sería la consecución los tres años seguidos de la próxima Legislatura de la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo).

Ya no tendría que partirse la presidencia en tercios, como ha sucedido desde los tiempos de la 57 Legislatura, cuando, a partir de septiembre de 1999, fueron presidentes con duración de un año de la Jucopo los tres grupos parlamentarios con mayor representación en San Lázaro; es decir, PRI, PAN y PRD invariablemente.

Por cierto, Porfirio Muñoz Ledo ha puesto en la mesa la desaparición de la Jucopo, para empoderar la figura de gobierno de la mesa directiva, que él anhela presidir el próximo año.

Este lunes 20 de agosto de 2018 la Cámara de Diputados comenzó la entrega de credenciales de los 500 legisladores que integrarán la 64 Legislatura.  Y un río de información comenzó a encauzarse hacia las planicies, llanos, montañas y costas del país.

Con prontitud, comenzó también a configurarse la agenda legislativa de Morena.  Y una de las iniciativas que anunciaron como de super prioritarias sería la que se convertirá en ley reglamentaria del 127 constitucional, en el que se mandata que ningún servidor público del país podrá tener un salario mayor que el del presidente de la República.

De esto habló Pablo Gómez Álvarez, un viejo conocido en el mundo parlamentario que ahora regresa a la Cámara de Diputados investido como diputado federal de Morena. Fue él quien dijo: “Vamos a tratar de utilizar una figura de la Ley Orgánica que permite crear una comisión provisional, de urgencia, dictaminadora, antes de que se integren las comisiones, con el propósito de que dictamine una minuta que envió el Senado a la Cámara hace siete años, y que fue congelada por la Cámara de Diputados durante dos sucesivas legislaturas”.

Pablo se refería a la minuta de la Ley Federal de Remuneraciones de Servidores Públicos, que él mismo había presentado en el Senado, siendo senador, como una ley reglamentaria del 127 constitucional; la misma que llegando a la Cámara de Diputados fue engavetada en comisiones, por conveniencia del PRI y PAN.  

“Esta ley”, dijo Pablo Gómez, “debe ser enviada lo más pronto posible al Ejecutivo para su promulgación, con el propósito de que el próximo gobierno tenga una guía legal que, en materia de remuneraciones, sea completamente clara y segura, a efecto de elaborar el proyecto de presupuesto, que a más tardar el 15 de diciembre será entregado por parte del nuevo gobierno a la Cámara de Diputados, quien discutirá ese proyecto a más tardar el 31 de diciembre, a efecto de que haya presupuesto a partir del 1 de enero de 2019”.

Pablo Gómez Álvarez habló de la dificultad política para que esta ley continuara con su proceso legislativo: “Después de siete años yo regreso, porque estaba yo en la otra Cámara, regreso a esta Cámara a discutir el proyecto que yo mismo envié del Senado para acá.

“… Es solamente un pequeño botón de muestra de la manera de violar la Constitución congelando proyectos de la colegisladora. Eso está prohibido por la Carta Magna y era ficha de uso común en el Congreso mexicano, pero eso ya se acabó”.

Un tema candente barbotó ayer durante el registro y credencialización de los nuevos diputados federales: la presidencia de la próxima mesa directiva de la Cámara de Diputados y la coordinación del que será el grupo de la primera minoría o, de plano, el de la mayoría absoluta.

Nadie regateará a Morena si sostiene su interés por presidir la mesa directiva, cuya titularidad la pelea desde hace semanas Porfirio Muñoz Ledo, diputado federal de ese partido.  

De ocurrir así, sería Muñoz Ledo quien le quitará la banda presidencial a Enrique Peña Nieto para colocársela inmediatamente a Andrés Manuel López Obrador, en la ceremonia sucesoria del 1 de diciembre próximo.  

Y en el caso de la coordinación de la bancada de Morena, hay más de tres los que ya se avientan al ruedo: la diputada Dolores Padierna Luna, el mismo Pablo Gómez Álvarez y Mario Delgado Carrillo.

Quien lo decidirá será Yeidcol Polevsky, la presidenta nacional de Morena que acaba de ser resellada como tal por Andrés Manuel López Obrador, con no menos reclamos de un sector de la militancia de ese partido.

El más cercano políticamente a la Polevsky es Delgado Carrillo. A Pablo y a Dolores les reconocen muchos méritos legislativos; pero los consideran unos arribistas.

Un dato más en la vorágine informativa de ayer: Según Dolores Padierna, la dieta (salario) de los próximos diputados federales quedará en 100 mil pesos mensuales y –en coincidencia con Mario Delgado- solicitará Morena a la Secretaría General de la Cámara de Diputados que suspenda a partir del 1 de septiembre la entrega de vales de comida, seguro médico, vales de transportes y seguro de retiro.

Ha comenzado virtualmente la 64 Legislatura.
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