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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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07 Mayo 2018 04:00:00
Se convirtió en un día más
Pertenezco a una generación en la que durante la primaria y secundaria se impartía la materia de Civismo, Valores y Ética, aparte de Ciencias Sociales, materias que fueron eliminadas y sustituidas por otras que a manera personal considero que no han sido buenas opciones.

Y aunque actualmente hay algunas entidades en las que están tratando de regresar a sus instituciones educativas esta materia dentro del plan de estudios, como es el caso de CDMX, al igual Puebla, entre otros pocos más. Hay quienes siguen considerando que es una materia que no aporta nada.

Contrario a lo que digan considero que a través de estas materias eliminadas antes daban no tan solo valores cívicos, así como la formación de las bases para ser buenos ciudadanos mexicanos, sino había algo que no solo despertaba sino hacía reflexión sobre algunos aspectos de nuestra historia, así como aquellas fechas conmemorativas.

Una de ellas es el pasado cinco de mayo, en donde se ha observado que lamentablemente ha perdido cada vez mayor fervor, ya que para lo único que ha servido o bien recordado es por considerarse un día de asueto en el país, pero una vez pasando esto muy apenas es recordado en las instituciones educativas privadas, así como aquellas de gobierno estatal y federal.

Su conmemoración es recordada por la victoria sobre las fuerzas francesas el 5 de mayo de 1862 en la Batalla de Puebla. Esta no fue un simple incidente o hecho aislado, sino que en 1857 estalló la “Guerra de Reforma”, distinguiéndose en un conflicto civil enfrentando a liberales cuya creencia era la separación de la Santa Sede, es decir, la Iglesia, pero por otro lado se buscaba la libertad de la religión, en contra de los conservadores quienes estaban a favor de esa unión estrecha entre la Iglesia católica y el gobierno federal.

Al final de esta guerra civil dejó al país en la ruina en 1861, dejando como única opción la suspensión de todo pago a la deuda externa, siendo Benito Juárez presidente de México.

Sin embargo, la suspensión de pago a los extranjeros por la sencilla razón de que el gobierno no tenía dinero fue algo que molestó a Gran Bretaña, España y Francia, países que obviamente México les debía dinero, así que los tres se unieron para obligar a México a pagar lo que se les debía.

Iniciaron los ataques por los países inconformados, pero no fue hasta en la mañana del 5 de mayo como fecha clave por la cual se conmemora en México, cuando en aquel año se creyó que Puebla caería fácilmente pero no fue así ya que representó una gran derrota para los franceses, en donde se calcularon como bajas francesas alrededor de 460 muertos y casi que muchos heridos, mientras que sólo 83 mexicanos fueron asesinados.

No fue un día fácil para nuestro país y en resumen esos fueron los hechos históricos en donde los mexicanos solo lo ven como un día de asueto cuando realmente hay mucho que celebrar.

Pero contrario a los Estado Unidos la fecha de 5 de mayo es una de las fechas históricas más recordadas ya que es un excelente día para celebrar con desfiles, fiestas temáticas e incluso la Casa Blanca realiza un evento especial para conmemorar la Batalla de Puebla en 1862 y los presidentes en turno recuerdan de manera oficial el suceso, o al menos eso hasta antes de Donald Trump.

El motivo por el cual lo celebran con mayor fervor en los Estados Unidos es por dos simples razones. La primera es que suelen confundirlo con el Día de la Independencia y eso por un error provocado por la ignorancia cultural de los estadounidenses que creen fue el comienzo de la guerra de México para independizarse de los españoles.

El segundo error es que la festividad del 5 de mayo dio inicio a la identificación con el movimiento de los activistas chicanos en los años 60 en su lucha contra la segregación racial.

Equivocados los estadounidenses o no en su concepto de la celebración del 5 de mayo como la Batalla de Puebla, lo que sí es cierto es la apatía de los mexicanos de celebrar y recordar con orgullo lo que nuestros antecesores revolucionarios hicieron por nuestro país.

En aquella época nuestros revolucionarios mexicanos peleaban por una causa social, es decir, en la actualidad la lucha social y el patriotismo se ha perdido. Los mexicanos como sociedad han permitido a muchos gobernadores y funcionarios saquear las arcas de nuestros gobiernos.

Como es posible que mejor nuestros antepasados pudieran luchar victoriosamente contra los saqueos extranjeros y ahora no podamos contra el saqueo y robo de nosotros mismos, es decir, nuestros propios connacionales.

No existe ya un verdadero patriotismo, ni mucho menos valores cívicos en donde se han quedado guardado entre las páginas de la historia y fechas conmemorativas sin emotivos reales, en donde solamente buscamos los días considerados como asuetos para marcarlos en nuestro calendario, pero de ahí no trasciende más. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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