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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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21 Junio 2017 04:00:00
¿Se deja guiar por la posverdad?
Si usted está viendo alguna red social como Facebook o Twitter (aunque también WhatsApp ya entró al juego de las noticias), encontrará que sus contactos le envían una gran cantidad de información que a ellos les ha despertado la curiosidad y que van desde notas muy personales, hasta información general, pasando por videos de eventos, espectáculos, consejos de todo tipo y sucesos cotidianos, muchos de ellos relacionados con las celebraciones sociales importantes como el Día de la Madre o del Padre, lo que enriquece la capacidad de comunicación de estas redes sociales.

Pero también se ha encontrado usted con un alud de informaciones cuyo fin es el de formar corrientes de opinión, en todas las áreas de la vida, desde las religiosas, las científicas, educativas, morales, literarias y, cómo no, políticas.

Pareciera que la tendencia es a cumplir el postulado de Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda del partido nazi, quien decía: “Una mentira dicha mil veces se convierte en realidad”, y vaya que si algún gobierno en la historia de la humanidad ha dicho mentiras increíbles que han sido fervientemente seguidas por millones de personas, esos son los nazis.

En ellos, y no en Mr. Trump, encontramos las bases del principio, ahora tan invocado, de la posverdad. En términos actuales, la posverdad (o mentira emotiva) implica que el hecho objetivo no es tan importante para formar la opinión pública como las creencias personales basadas en la emoción (y asentadas en los sesgos perceptuales). Así que si el hecho objetivo choca con la verdad aparente, se debe creer a la verdad aparente y no al hecho objetivo. Es el reinado de la emoción, del corazón y no de la razón, la cual está perdiendo terreno porque no es tan agradable como la fantasía que el discurso político construye.

Numerosas investigaciones sicológicas documentan la efectividad de las técnicas de condicionamiento en los destinatarios del mensaje propagandístico que sostienen la eficiencia de la posverdad.

En la memoria se estructura una asociación entre la percepción simultánea del concepto que se quiere imponer y el plano emocional. La intensidad de la conexión depende de la frecuencia de esta activación. Si la asociación adquiere fuerza suficiente, aflorará la emoción también en el momento de la elección, ya sea cuando, en las urnas, el elector deba señalar su opción o cuando el elector quiera explicar las razones del triunfo o del fracaso de su candidato, lo cual hará que los argumentos del partido o corriente por la cual votó sean creídos sin filtro racional.

La posverdad construye una realidad alterna a la que existe, a veces para ocultar, a veces para agradar, para no comprometernos o para engañar, pero siempre será una realidad de fantasía.

Es difícil dejar de creer en esa información, porque los propagandistas de todos los partidos han descubierto que presentando información falsa con esas técnicas de verdad aparente, los electores pueden protestar o defender posiciones que serían indefendibles si las personas no usaran en la construcción de sus opiniones lo que Daniel Kahneman (sicólogo y Premio Nobel de Economía) encontró: para tomar decisiones tenemos dos sistemas: el sistema 1, automático y capaz de tomar el control en las emergencias que se nos presentan en la vida diaria, pero que nos lleva a cometer muchos errores, y el sistema 2 o sistema esforzado, que es más lento, requiere de mayor esfuerzo y sólo se activa cuando detectamos problemas que nos producen una disonancia cognitiva, pero que nos permite concentrarnos, analizarlos con más calma y evitar los engaños de la posverdad. Lástima que la mayor parte de la gente se decide por el primero.

Afortunadamente existen muchas personas que no gustan de la información falsa y se están desarrollando programas para verificación de los hechos en redes sociales, buscadores de internet y medios de prensa. Facebook, Google, BBC News y Twitter están instalando mecanismos de verificación de información que van a ayudar a distinguir cuando una noticia es real y cuando puede no serlo, pero lo que no pueden hacer es convencerlo a usted de que no solamente su creencia es incorrecta, sino que su ciega pasión no lo ayudará a comprender la realidad y actuar adecuadamente.
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