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Ricardo Alemán
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10 Mayo 2018 04:00:00
¿Se lo pueden imaginar?
Hoy le proponemos un ejercicio de imaginación.

¿Se imaginan el escándalo político y social que se provocaría si militantes del PRI iniciaran una campaña de exterminio contra un periodista crítico del PRI?

¿Se imaginan la paliza que la sociedad entera le daría al PRI, a su dirigente, al Presidente de la República, a los gobernadores priistas a los senadores y diputados si ese partido inicia de manera pública la persecusión del periodista más crítico del PRI?

¿Se imaginan la cantidad de críticas y la paliza demoledora si un candidato presidencial del PRI fuera parte de una persecusión mediática y de linchamiento de algún periodista crítico del PRI?

¿No creen que la sociedad, en pleno, condenaría esa abusiva persecusión, que no sería otra cosa que el intento por cancelar una libertad fundamental, como la de expresión? ¿Imaginan el costo político para un partido como el PRI y para su candidato?

¿Se imaginan el tamaño del atentado a la democracia y la peligrosa.

regresión a los tiempos del autoritarismo, si legisladores del PRI fueran parte de una campaña para amedrentar a empresas e instituciones periodísticas para que despidieran a un articulista, columnista o reportero cuya opinión les desagrada?

Sin duda que el escándalo sería tal que los críticos del PRI ya habrían acudido a la ONU, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a todas las instancias internacionales posibles para denunciar el intento dictatorial del PRI contra un
periodista

¿Se imaginan la escandalera, el reproche social y la paliza si un Gobierno del PAN –como el de Felipe Calderón o Vicente Fox–, hubiesen orquestado una persecución contra uno o varios periodistas? A la condena se hubieran sumado no solamente los partidos de izquierda sino el propio PRI.

Pero la condena al Gobierno panista que persigue a un periodista sería aún peor, si tomamos en cuenta que el PAN es uno de los impulsores de la cultura democrática en México.

¿Se imaginan a un candidato presidencial del PAN aplaudiendo el linchamiento mediático contra un periodista? ¿Se imaginan a un aspirante presidencial del PRD como –Cuauhtémoc Cárdenas–, avalando que sus hombres de confianza aplauden el linchamiento periodístico y pidan la cabeza de tal o cual periodista?

¿Se imaginan el rechazo social y la crítica si el actual jefe de campaña del candidato presidencial del PRI, pide la cabeza de un periodista porque le molestan sus críticas?

¿Se imaginan la condena internacional si los operadores políticos del candidato presidencial del PAN –o de cualquier otro partido–, son descubiertos orquestando una campaña de odio contra un periodista por el que piden su despido de todos los medios donde trabaja?

¿Se imaginan la monstruosidad, la condena y la distorsión democrática si los más cercanos del candidato presidencial del PRI exigen de manera pública el despido de uno de los periodistas más críticos de ese partido?

¿Qué significa que los hombres más cercanos de un candidato presidencial –de las siglas que quieran–, le pidan al Congreso el linchamiento de un periodista?

¿Se imagina la regresión que estaríamos viviendo si los políticos, los legisladores y los gobernadores del PRI presionaran a los medios y aplaudieran el despido de un periodista?

¿Por qué razón, por ejemplo, el presidente de un partido político –cualquiera que sea–, tendría derecho a exigir que una televisora o un diario despidan a un periodista que se convirtió en su mayor crítico?

¿Se imaginan un escenario en donde casi toda la prensa mexicana se queda callada frente al linchamiento mediático de un periodista, promovido por un partido que se dice de izquierda?

¿Cuál es la diferencia entre el linchamiento de un periodista, promovido por un partido, y el linchamiento de los periodistas en dictaduras como la cubanas o la
venezolana?

Pues resulta que en la terca realidad, el partido Morena, sus líderes y dirigentes lincharon en redes y en medios convencionales al autor de esta columna y no pasó nada.

Muy pocos cuestionaron el linchamiento y nadie se atrevió a denunciar a Morena. ¿Por qué?

Porque hoy casi todos los medios le temen a Morena, a su candidato presidencial y a sus fieras, a las que ordena acabar con un periodista, con un político o con un empresario.

Y el de Morena apenas es candidato. ¿Se imaginan la represión y la censura, si gana?

Al tiempo.
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