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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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24 Septiembre 2020 04:09:00
Se roban hasta lo robado
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Lo que sucede al interior del Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado es un retrato de cuerpo entero del momento político y de administración del poder en que vivimos. Simplemente en ese simbólico Instituto priva la corrupción, la robadera.

Y es que una cosa es la retórica, el pretender que el mundo cambie simplemente porque así se desea y otra la terca realidad, y en México imperó e impera la corrupción. En eso y por las evidencias, no hemos cambiado ni un ápice.

La carta de renuncia al Indep, de Jaime Cárdenas, es mucho más importante de lo que en primera instancia pareciera. Denuncia la manipulación de las subastas electrónicas para beneficiar a ciertas personas y la subvaluación de joyas y otros bienes que fueron ofertados al público.

Así, tal cual, roban en el Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado. Si no fuera tan grave, diría que el chiste se cuenta solo.

Y sostengo que es retrato de cuerpo entero del momento que vivimos, ya que esta joya de la actual Administración, con la que se pretende resarcir todo el daño que la corrupción de la clase gobernante le ha hecho al pueblo, enfrenta pasivos por más de mil millones de pesos, así como adeudos con proveedores.

Y un detalle que raya en el absurdo: los 2 mil millones de pesos que presuntamente había donado la Fiscalía General de la República para comprar billetes de la rifa del avión presidencial y que servirían también para pagar los premios, no han sido liberados.

No, si las cuentas no cuadran por ningún lado.

En fin, una Administración que acumula pasivos, deudas, que se afana en ahorrar mientras literalmente todo se cae a pedazos, precisamente por falta de recursos. Pero hay algo más, las reacciones ante la renuncia de Jaime Cárdenas a la Dirección del Indep.

El Presidente prácticamente lo llamó cobarde y el aludido revira que su lealtad nunca fue ciega y eso fue precisamente lo que lo distanció del Mandatario y que complicó su labor hasta hacerla literalmente imposible.

Sí, no fue un incondicional de lealtad ciega, sino un abogado que ponderó procedimientos sobre ocurrencias y eso se paga, y muy caro, en la cúpula de la 4T.

Insisto, una cosa son los golpes mediáticos, retóricos, las grandes afirmaciones sustentadas en “los otros datos” y otra la amarga realidad, y en esa, con la que tenemos que lidiar usted y yo, todo empieza a desmoronarse, justo como el Indep.
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