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Ricardo Rocha
Ricardo Rocha
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Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas. En 1977 cubrió por dos meses la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que le valió el premio nacional de periodismo. Diseñó y condujo los programas "Para Gente Grande" y "En Vivo". Es co-autor de "Yo Corresponsal de Guerra" y autor de "Conversaciones para Gente Grande". En el 97 creó el concepto "Detrás de la Noticia" y en 1999, al separarse de Televisa, lo consolidó con la agencia informativa.

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21 Junio 2017 04:00:00
Segunda vuelta: con carácter de urgente
Lo que realmente indigna y enerva en la polémica sobre la segunda vuelta es que, quienes se oponen a ella tengan una visión tan chata, miope y cortoplacista. La cantaleta de que ya no da tiempo y de que en México todavía no estamos listos no sólo resulta irritante sino ofensiva. Porque Nignora que lo que está en juego es el futuro; el destino del país que habremos de decidir con la elección presidencial del 2018.

A ver: que alguien nos diga cuántas señales luminosas hay en el horizonte en materias definitivas como disminución de la pobreza, distribución del ingreso, creación de empleos o índices de educación, salud y seguridad. En cambio, los gobiernos de todo signo en los 30 años recientes han provocado que hoy uno de cada dos mexicanos -de los 127 millones que somos– sea pobre y que uno de cada tres esté hambriento cada día; tenemos todavía 6 millones de analfabetas y al menos 5 millones de jóvenes “ninis”; somos uno de los países más injustos del planeta, porque cada vez menos tienen más y cada vez más tienen menos; y en materia de inseguridad y violencia, el número de miles de muertos y desaparecidos cada año nos aleja de la civilización para instalarnos en la barbarie.

Cualquiera con dos dedos de frente y un gramo de patriotismo supondría que para enfrentar estos desafíos gigantescos requerimos de un Gobierno fuerte y avalado por una mayoría indiscutible de mexicanos que acudan a las urnas. Y está claro que en el esquema actual estamos generando gobiernos que, como en el caso de Alfredo del Mazo, obtienen apenas la tercera parte de los votos y tan sólo el 15% del padrón total. En cambio, con la segunda vuelta se obliga a que uno de los candidatos alcance al menos la mitad más uno, sino es que una proporción todavía mayor de votos a su favor. Lo que le daría no sólo legalidad, sino legitimidad y una fortaleza moral extraordinaria.

Por eso, es una ofensa a la inteligencia la postura del líder senatorial Pablo Escudero cuando afirma que “legislar en materia de segunda vuelta es en estos momentos inviable jurídica, operativa y logísticamente…”. Mientras que voces tan respetables como esa infatigable luchadora por la democracia que es María Amparo Casar, han demostrado una y otra vez con los argumentos de la razón que por supuesto que estamos en tiempo y forma para discutir, debatir y aprobar las propuestas y modificaciones legales en que se basen las reglas de una segunda vuelta pareja, equitativa y confiable; tal como las que ya se practican en la mayoría de nuestros países en América Latina, para no ir muy lejos.

Por eso, desconcierta también la postura de Lorenzo Córdova de que “una segunda vuelta sería inviable sin reingeniería electoral y que ya no hay tiempo para introducir modificaciones sobre la marcha”: ¿De verdad, el presidente del INE, sus consejeros y sus 14 mil empleados no creen que valdría la pena el esfuerzo? ¿Y si el TRIFE de acuerdo con la ley ordenara una elección extraordinaria, también se declararían incapaces?

Por la gran posibilidad que representa y los absurdos argumentos en contra, yo estoy convencido de que vale la pena luchar por la segunda vuelta. De lo contrario, perderemos una oportunidad histórica y tal vez única.
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