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Xavier Díez de Urdanivia
Xavier Díez de Urdanivia
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Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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26 Mayo 2019 04:07:00
Semana de borrascas
¡Qué semana, la que acaba de concluir!

La renuncia de Germán Martínez a la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social fue lo más llamativo quizás, no solo por su sorpresiva presentación, sino por el inusitadamente extenso y virulento texto que le dedicó a un documento que generalmente se presenta escueto y, si mucho me apuran, hasta críptico.

En el caso, quedan al descubierto varios aspectos del momento político que cada vez más dejan al descubierto los verdaderos contornos estratégicos de la llamada “Cuarta Transformación”.

El primero de ellos es la inexistente cohesión en el equipo que aparece en la primera línea, la fragilidad de su vínculo con el Presidente, su jefe, y la prescindibilidad de ellas y ellos.

Pareciera ser que su incorporación inicial obedeció al pago de servicios en campaña, pero sin intención de darles juego efectivo.

De suyo, los verdaderos operadores, en casi cada secretaría, están ubicados en un segundo plano, a buen resguardo de las miradas curiosas y con más amplia libertad de movimiento que los titulares de las dependencias y entidades.

El segundo, de fondo, es mucho más grave y de mayor trascendencia, porque hace evidente que los derechos de los menos favorecidos (los de carne y hueso, no las abstracciones genéricas que suelen usarse como referentes) no están entre las prioridades del Poder Ejecutivo, por más que se diga que “primero los pobres”.

Así lo acreditan los inhumanos recortes presupuestales efectuados a las instituciones de salud, incluido el IMSS, cuyos universos de atención están formados, precisamente, por los menos favorecidos.

Dejó al descubierto, además, la precariedad del compromiso con las y los neomorenistas incorporados a la campaña, especialmente, cuando AMLO dijo, escuetamente, que había mucha gente que podía reemplazarlo, lo que no tardó en hacer, además.

Además, el senador Martínez –cuyo “acto heroico” contaba con la red de protección que le proporciona el Senado, al que sin tardanza se reincorporó– no se salvó de ser amonestado por su jefe, el Presidente, cuando este se refirió a él diciendo que, según la versión de Proceso, “cuando uno está de servidor público y está de por medio la atención a la gente, la justicia, uno lucha y hace valer la justicia, lucha con convicción, o sea, está permitido hasta a hacerle un plantón, un motín emocional al funcionario que sea cuando se trata del bienestar del pueblo, nada más que hay que ser perseverante, no rendirse, hay que ser tercos en las causas que uno defiende”.

Y no paró ahí, porque además agregó: “Cuando se tienen una profunda convicción en favor de los demás, cuando se le tiene amor al pueblo qué me voy a dejar vencer por una disposición legal o por lo que dice una Secretaría, aunque se trate de Hacienda”, frase esta última que bien merece una reflexión aparte, que ya será hecha en su oportunidad.

Mientras la inesperada renuncia captaba la atención mayoritaria, ocurrieron eventos que, por los destellos de aquélla, pero también porque la violencia se ha introducido en la rutina, tuvieron lugar enfrentamientos muy intensos, con elevados saldos de muertos incluso, en la semana misma en que, paradójicamente, los órganos legislativos de la Unión aprobaban, con amplísimo consenso y rapidez inusitada, las leyes reglamentarias que darán sustento a la operación de la Guardia Nacional prevista en la constitución general.

La oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ratificó sus preocupaciones por varias de las disposiciones relativas a este último punto, lo que deja abierta una vía de agua respecto del influyente entorno político internacional, que puede pesar hoy en día mucho más de lo que parece calcularse.

Hay en todo eso síntomas de agudización de los conflictos, en un entorno que ve exacerbarse la sensibilidad de unos, la impertinente simplicidad de otros y hasta el surgimiento de pareceres absurdos frente al momento político y el futuro de México.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Póngase cuidado, porque que los hay.
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