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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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03 Febrero 2018 04:08:00
Si es tamal, no está mal…
Mientras esperamos noticias del resultado de la caravana emprendida por los chihuahuenses que mañana arriba a la Ciudad de México y en donde Javier Corral convocó para comunicar lo que se consiguió en la Operación Justicia, movimiento contra la corrupción y la impunidad. Mientras esperamos las peores noticias sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, pues, como lo advirtió Trump en su primer informe: “Regresan las fábricas automotrices de México, regresan las plantas a donde deben estar”, su prioridad está en renegociar los tratados: “los tratos de nuestra nación reducen nuestra riqueza, vamos a buscar tratos recíprocos y justos”. Mientras esperamos noticias sobre la Ley de Seguridad Interior y en Coahuila un militar toma protesta como secretario de Seguridad Estatal, sea legal o no. Mientras sobrevivimos al último año del “presidente déficit“, seguramente recordará que el 6 de enero sucumbió ante la rosca de reyes, y si fue uno de los agraciados con el “muñeco” en esa rebanada que le sirvieron con un humeante chocolate, debe poner los tamales, en celebración del Día de la Candelaria. Mientras intenta entender el aumento misterioso de peso y la forma de su anatomía, y la irremediable pérdida de pesos en su cuenta bancaria, le cuento: en México, desde la época de la Colonia, existe la tradición de que aquel que tenga la suerte de toparse con el muñeco de marras en su porción de la rosca de reyes será el organizador y proveedor de los comestibles –tamales, en este caso– para la fiesta del Día de la Candelaria, 40 días después de la Navidad.

Los investigadores no se han puesto de acuerdo en el origen de este festejo. Algunos la ubican en la Iglesia de Oriente, donde se le conocía como “encuentro” para celebrar la presentación de Jesús; pero no fue hasta el siglo 7 en que esta fiesta se introdujo en la liturgia de Occidente.

Otros afirman que la fiesta tuvo su origen en la Antigua Roma, para la cual una procesión con candelas era importante cada 15 de febrero. Esta fiesta de la Luz o de las Candelas fue, siglos más tarde, asociada a la presentación de Jesús en el templo. ¿El significado? Cristo viene a alumbrar al mundo, así como la luz de una candela; de ahí le viene el nombre de Candelaria.

En el México prehispánico, el 2 de febrero del santoral católico coincidió con el undécimo día del primer mes del calendario azteca, fecha en que los antiguos pobladores celebraban a algunos dioses del agua, como Tláloc, el dios de la lluvia, y a los tlaloques, que eran sus ayudantes, ofrendándoles mazorcas y tamales, ya que el ciclo agrícola iniciaba en esa fecha y buscaban ser favorecidos con la fertilidad de la tierra y agua para la siembra del maíz.

Este es un ejemplo de sincretismo entre dos culturas y religiones. Así surgió la tradición en nuestro país y en América Latina, pero cada lugar con sus propias singularidades: hay quienes lo festejan con bailes populares, fuegos artificiales, procesiones, ferias, música, representaciones teatrales, intercambio de flores, danzas tradicionales, pero siempre con la bendición al Niño Dios. Y en otros es una ocasión para reunirse y departir en familia, con los amigos, lo cual, en nuestra cultura del relajo, nunca está de sobra. Eso sí, los tamales, el chocolate caliente, el atole y el champurrado son elementos indispensables, por lo que la mayoría esperamos iniciar al día siguiente (“ahora sí, de veras, ya va en serio”) esa dieta rigurosa y necesaria que encabeza la lista de propósitos de Año Nuevo.

El vocablo tamal viene de la palabra náhuatl “tamalli”, y aunque los tamales se conocen en toda América Latina, México es prolífico en su variedad. Hecho a base de maíz, el tamal se rellena de diversos ingredientes y se cuece envuelto en hojas de milpa, de maíz o de plátano. Por lo general, en nuestra región norteña los tamales se rellenan con carne deshebrada, chiles secos, pollo, frijol y de azúcar con pasas.

En el Sureste de Coahuila, las ciudades de Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe son lugares famosos por la calidad y buen sabor de sus tamales.

Recuerde que en nuestra región, si es tamal, no está mal...
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