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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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13 Abril 2018 04:00:00
Si Madero viviera…
Desde el pasado 11 y hasta el próximo día 15 de abril, se llevarán a cabo en cada uno de los comités municipales del Instituto Electoral de Coahuila, el registro de los candidatos aspirantes a ocupar las presidencias municipales de los ayuntamientos que conforman nuestra entidad, dichos candidatos competirán, en el proceso electoral local ordinario 2017-2018.

Es en esta elección, que inauguraremos la posibilidad de reelegir a los presidentes municipales que recién ocuparon sus puestos en los primeros días de este mismo año, es decir que los alcaldes que ahora se encuentran en funciones pueden competir nuevamente en esta elección que culmina el próximo 1 de julio, para lograr con esto permanecer en el cargo cuando menos otro periodo más.

Es evidente que la posibilidad de la reelección en cualquiera de sus presentaciones, representa un grave atentado a los postulados de nuestro héroe nacional Francisco I. Madero, fundador en 1909 del Partido Antirreeleccionista y precursor del movimiento revolucionario mexicano, que motivó poco después de concluido, la “No reelección” la cual se materializó a partir del asesinato de Álvaro Obregón en 1928, último político mexicano que postuló su reelección presidencial y que murió en el intento.

Ahora bien, en honor a la verdad, debo reconocer que el lema de “sufragio efectivo, no reelección” de Madero, se refería de manera clara, exclusiva y única a la reelección para el cargo de presidente y de gobernadores; es decir, de los poderes ejecutivos y no de los legisladores y ayuntamientos.

Sin embargo para quien esto escribe, la reelección en los ayuntamientos es aún más delicada y nociva que la de mismos poderes legislativos y ejecutivos, tanto federales como estatales; Lo anterior dado que según mi criterio, son los ayuntamientos los que se encuentran más cercanos a la población gobernada, por lo que tienen un mayor y directo control sobre las necesidades inmediatas de los pueblos, por ejemplo: el agua potable, el drenaje, la recolección de basura, el equipamiento en calles y el de la Policía Municipal. Lo que nos debe llevar a concluir que un alcalde puede condicionar a los ciudadanos esta clase de servicios públicos, a cambio del voto.

Así mismo, y por si lo anterior fuera poca afrenta a Madero; ahora y gracias a las ocurrencias de los ministros de la Corte, el alcalde puede ser funcionario y candidato al mismo tiempo, es decir, que podrá gobernar haciendo campaña, lo que inevitablemente provocará que se gobierne favoreciendo medidas a corto plazo que le reditúen al funcionario electoralmente en lo inmediato y en un franco detrimento de un gobierno planificado y con políticas de largo aliento.

Es decir, la no reelección refuerza la noción de que lo conveniente es seguir planes de gobierno a largo plazo, pensando en el país y no en periodos cortos. Se llega al poder a medio camino y se entrega a medio camino porque es un viaje que no puede o debe llegar a ninguna parte. Es una obra continua en la que el presidente es sólo un factor transitorio limitado por la ley.

Sin duda, si don Francisco viviera, estaría bastante arrepentido de haber dejado fuera a los ayuntamientos de la no reelección, y es qué, ni él ni nadie podrían imaginarse que los jueces y legisladores algún día legitimarían acciones que agravian los principios de legalidad, imparcialidad y equidad en la competencia electoral.
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