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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Actualmente Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, y Presidenta del Comité Municipal del PRI.

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11 Marzo 2017 04:00:00
Sí, pero no.
Esta semana, se hizo viral en todas las redes sociales, un video en que un profesor de preparatoria de la Universidad de Guadalajara, insulta y denigra de forma vulgar y aberrante a las mujeres.

Con expresiones misóginas y machistas, utilizando un lenguaje grosero y vulgar, el profesor estructuraba ejemplos para señalar abusos contra mujeres y situaciones de violencia intrafamiliar.

En lo personal, no me gusta este estilo para hacer ejemplos y no soy partidaria de tanta grosería, pero una vez más, reaccionamos y juzgamos sin saber, ni conocer, el contexto en que esta situación se había presentado.

Sacrificamos al maestro atendiendo el llamado de quien -de manera intencional- hizo circular el video fraccionado y fuera de contexto, esperando provocar reacciones negativas entre las personas.

Que lamentable aceptarlo, pero somos presa fácil de las redes sociales. Estamos dejando nuestra capacidad de análisis en manos de alguien que ni siquiera conocemos. Apenas nos llega algo, lo reproducimos y lo compartimos, hacemos juicios de valor, y empezamos a darle vuelo sin al menos verificar la información.

Hace apenas unos días, circuló una fotografía en la que se muestra la conmemoración del Día de la Bandera, un evento solemne en el que truquearon la mampara oficial, para poner “Vandera” en lugar de “Bandera” provocando con ello, burlas, ataques y descalificaciones, a los pocos minutos, se da a conocer la fotografía real mostrando la falsedad de la anterior, pero ya poco se compartió.

Pero también está la otra cara de la moneda: “La fiesta de Rubí” un evento familiar que pudo pasar desapercibido, y terminó convirtiéndose en la fiesta del año.

Nadie pone en tela de juicio la importancia de las redes sociales, al contrario, reconocemos la aportación que hacen al desarrollo, la comunicación, la interacción social, pero hay que insistir en la responsabilidad de manejarlas adecuadamente.

Vale la pena hacer un alto y reflexionar si las redes están reconfigurando nuestra mente, si nos están volviendo más superficiales o si estamos perdiendo el sentido común.

Yo creo que antes de dar “compartir” a alguna publicación, debemos checar la fuente, cuestionar su veracidad, y medir el impacto de lo que su difusión puede ocasionar. No se puede aceptar sin razonar lo que suben los demás, no dejemos que “otros” decidan que pensamos o como reaccionamos. Las redes sociales son positivas si nosotros lo decidimos, disfrutemos el privilegio de nuestra individualidad y de las maravillas de la tecnología… Y tú ¿Qué opinas?
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