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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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16 Julio 2018 04:00:00
Siempre con la misma cantaleta
Uno de los temas más compartidos del mismo mal en todas las ciudades del país, seguramente es el transporte público, siendo la percepción de los mexicanos que ayudan muy poco y la falta de opciones obliga a los mexicanos a tener que pagar un pésimo servicio público y no siendo suficiente con ello, también están expuestos a un alto riesgo de accidentes.

Si conceptuamos el nombre de “servicio público” entonces porqué lo manejan particulares y no el Estado o el mismo municipio.

Por años sin importar que ciudad se viene escuchando por parte de los transportistas, concesionarios o sus sindicatos, promesas y compromisos acerca de mejorar su calidad y solución definitiva de todas las deficiencias en cuanto a sus servicios.

Pero la solución nunca llega y, por el contrario, el problema de trasporte urbano o público se ve cada vez más lejos convirtiéndose en algo más complejo llegando al extremo en el cual ya no es posible su solución integral y definitiva.

Solo con sus promesas de cambiar sus chatarras por unidades nuevas, reparaciones, repintarlas, etc.; dejando a la población a tener que vivir con las condiciones actuales de riesgo por malas condiciones de unidades, provocadores de caos vial.

La contaminación de estas unidades es otro de los resultados de sus buenas intenciones, sin mencionar el mal trato de los choferes y negligencias de manejo en donde el peligro del usuario es constante.

Siempre se ha buscado una solución superficial ante el transporte público para evitar el cumplimiento de las amenazas de estos. Cometiendo delitos clasificados en la ley ante la obstrucción de calles y avenidas principales, si no les cumplen el incremento del transporte por parte de las autoridades.

¿Cuántos accidentes más tendrán que soportar los mexicanos?, para que las autoridades locales, hagan cumplir esas promesas de campañas y también de los concesionarios cada vez que piden ese aumento que poco beneficia a los ciudadanos.

Hasta el momento no existe ningún ayuntamiento del país, que haya podido vencer este gremio del transporte, sino todo lo contrario solo han pasado a ser una comedia para ellos porque al final siempre se salen con la suya.

Las mismas autoridades le han restado importancia, dejándolo fuera de la agenda pública, pues probablemente como ellos tienen unidades propias que los mueven no sienten esa misma necesidad para quienes no pueden tener un vehículo propio.

Para poder lograr una modernización en los servicios es necesario agarrar al toro por los cuernos dándole solución congruente, pero sobre todo en donde no les tengan miedo a las amenazas estos abusones del transporte público retándolos siempre con suspender el servicio a la ciudadanía. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) http://www.intersip.org
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