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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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17 Noviembre 2018 04:00:00
Sigan la ruta del saqueo
De sobra lo sabemos; conocer un caso más de corruptelas no nos asombra. Lo que nos molesta es que funcionarios de diferentes niveles hayan pretendido vernos la cara de tontos con el saqueo a las arcas del gobierno, por mucho tiempo.

Quizás sintieron que nos vieron la “cara”, porque nunca se actuó en contra de las “ratas” de dos patas y uñas afiladas. ¿Se cuidaban bien las espaldas? Por supuesto. Al decir “comprueben el señalamiento” o “no encontrarán nada a mi nombre” tenían razón.

Era difícil de probar en cuanto a que no había nada a nombre de la “rata mayor”, pero eso no quiere decir que tenga las manos limpias; que no haya hecho “tranzas” en perjuicio de su comunidad, de su estado, de su país, causando con ello un daño irreversible.

Porque el daño no consiste solamente en lo que se llevaron, sino en lo que se dejó de hacer en beneficio del pueblo, en la inseguridad que se promovió con acciones perversas, como también en la desconfianza que hoy prevalece entre los ciudadanos.

Desconfianza, repudio, provenientes del hartazgo en que se encuentra inmersa la sociedad. Todos estamos cansados de observar con qué facilidad se han robado el patrimonio de todos y que no haya castigo para los responsables ¡porque los hay!, ¡Por supuesto que sí! Existen responsables de los saqueos descarados cometidos desde las alturas, que no son más que traición a la patria.

Inexplicablemente, mientras la corrupción ha saltado a la vista de todos, las autoridades que se supone están para proteger al pueblo, no se dan cuenta de lo que ha ocurrido. Y salen con justificaciones torpes como “nadie ha denunciado”.

Justificaciones por demás absurdas ya que el robo a la Nación debe ser considerado un delito grave que por supuesto, no tiene justificación alguna. La ruta del saqueo tiene un inicio y ese es motivado por la corrupción y hay que perseguirla.

¿Por qué creció tanto el robo a las arcas de los gobiernos? ¿Al patrimonio de todos los mexicanos? Obviamente porque individuos corruptos vieron la oportunidad de enriquecerse al amparo del poder.

Los actos de corrupción no son nuevos en nuestro país ni creo lo sean en ningún otro lugar del mundo. Corresponde al código de ética de las personas que llegan a gobernar. A su falta de honorabilidad, de responsabilidad, de compromiso al cargo. A su falta de respeto a los ciudadanos y a su desamor por la patria.

Por eso mismo, en lo personal, yo prefiero que les otorguen un buen sueldo a los funcionarios, a los gobernantes, pero que no roben; que no quieran vernos la cara de idiotas presumiendo ellos y sus familias, una vida de lujos a costa de la miseria de miles, de millones de ciudadanos.

Porque eso es lo que han hecho gobernantes y líderes: aprovecharse de los cargos desde donde ejercen el poder. Un poder otorgado a través del voto ciudadano al candidato de su preferencia.

En las agrupaciones sindicales, lo mismo. Se adueñan los líderes para eternizarse y por supuesto, enriquecerse.

Confianza muchas veces traicionada que llevó al hartazgo a un pueblo en fechas recientes.

¡Ah! Pero tan criticable y repudiable es robar y traicionar como apoyar las malas acciones, es decir, servir de cómplices. La complicidad no solo está en haber ayudado a empobrecer las instituciones, sino en otorgarles amnistía a ladrones y sinvergüenzas.

La corrupción aflora más temprano que tarde por una sencilla razón, el corrupto se siente seguro porque se siente protegido por alguien con poder. Realizan “trueques” y se apoyan en sus corruptelas.

Eso es lo que ha sucedido en nuestro país, se han considerado intocables. No es difícil detectarlos. Menos aún para las autoridades. Que no hayan querido atraparlos es distinto.

No es justo que los ciudadanos tengamos que pagar las deudas heredadas. Menos aún que una mega deuda tenga que pasar a generaciones futuras.

¡Ya basta de contemplaciones! Que el dinero robado regrese a las arcas del pueblo. Familias enteras han disfrutado lo que no les pertenece; ahora les toca devolver lo que aceptaron como suyo a pesar de conocer su procedencia.

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