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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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25 Octubre 2020 04:00:00
Sin rumbo
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¿Qué habría hecho un Gobierno medianamente sensato luego de ligar dos años consecutivos con un crecimiento negativo del PIB incluyendo la peor caída de la historia? Cualquiera supondría que buscaría aprovechar su mayoría en el Congreso de la Unión para aprobar un paquete económico agresivo que buscara detonar un rápido crecimiento acompañado, ¿por qué no?, por una mejor distribución de los recursos. Pero no.

Resulta que a este Gobierno actual se le ocurre hacer todo lo contrario y, por lo pronto, lanza una Ley de Ingresos para 2021 creada para ahuyentar la inversión, el ahorro y la generación de empleos.

No solo es el permiso para que Hacienda realice actividades de terrorismo fiscal, exprimiendo, como ha sido un hábito en todos los gobiernos, a los contribuyentes cautivos y en particular a los que tienen pequeñas o medianas empresas; se trata de la concepción integral misma de la Ley de Ingresos, diseñada para buscar recursos hasta por debajo de las piedras en lugar de proponer estímulos creativos y eficaces que sean atractivos para quienes buscan generar riqueza. Se trata, también, de castigar el consumo, justo en el momento en que nos urge fortalecer el mercado interno.

Recordemos –por si acaso se nos ha olvidado– que el consumo en México sufrió su peor contracción anual de la historia. Medido de mayo de 2019 a mayo de 2020, cayó 23.5% y a duras penas ha logrado alguna ligera mejoría en estos últimos meses. La razón es muy simple: se perdieron, por lo menos, un millón 100 mil empleos formales y un número mucho mayor de plazas informales. ¿No era esa razón suficiente como para aprobar algunos estímulos al consumo, incluyendo la propuesta para una Menstruación Digna, que de paso permitía cerrar un poco la brecha de desigualdad de género?

Nuestro país iniciará 2021 con unas 320 mil unidades de negocio menos de las que había a principios de este año. Incluso si nos olvidáramos de los resultados entregados en 2019 y aceptáramos que todo se debe a la pandemia ¿no era este el momento ideal para demostrar que les preocupa la situación económica del país y que están dispuestos a tomar las decisiones correctas en la búsqueda de detonar el crecimiento a través del fomento a la inversión productiva?

Es evidente que, desde la visión del Gobierno federal, la entrega directa de recursos a través de los programas sociales se presenta como el mecanismo que motoriza el consumo interno y promueve, como consecuencia, la creación de más empleos. La realidad demuestra que eso no es lo que ha ocurrido. Y, nuevamente, la razón es sencilla. Una persona que recibe un sueldo producto de su trabajo contribuyó a generar riqueza. De acuerdo con la OCDE, por cada hora un trabajador en México genera 21.6 dólares. El que solo recibe un apoyo, en cambio, no aporta en ninguna medida a que haya más riqueza.

Como he dicho en reiteradas ocasiones, no estoy en contra de que la gente que en verdad lo necesita reciba una ayuda, todo lo contrario. Sin embargo, ese no es un mecanismo para terminar con la pobreza porque no atiende el problema de fondo. Necesitamos más y mejores empleos. Insisto, porque además eso impulsa anímicamente a la población. El Gobierno federal ni lo entiende y ni lo quiere entender. Prefiere seguir así, como hasta ahora, sin rumbo.
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