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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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19 Diciembre 2015 05:08:27
SNTE: fortaleza magisterial
Uno puede expresar críticas a determinados modelos sindicales, eso es válido y hasta recomendable. Las organizaciones gremiales precisan de una gran participación de sus afiliados para poder crecer y construir las alternativas de lucha sindical, en aras de lograr una fortaleza que les beneficie en el mediano y largo plazo. Lo que no se puede es destruir sin proponer.

En el SNTE contamos con siete décadas de lucha sindical, más de 70 años de proponer cambios, reformas y acuerdos en función de dos temas fundamentales: el respeto a los derechos de los trabajadores y la educación pública para todos los mexicanos.

Más de 2 millones de agremiados, entre trabajadores activos y jubilados, integran el que es considerado como el sindicato magisterial más importante de América Latina y uno de los más influyentes en el mundo. Nada es gratuito, todo tiene que ver con trabajo y compromiso.

Hoy en día, hay quienes quisieran ver al SNTE como una agrupación más agresiva, más contestataria; un sindicato permanentemente en la calle, en una lucha frontal.

Hay otros que, por el contrario, piensan en una organización de negociación permanente, de diálogo, de presencia, de acuerdos políticos; de caminar quizá lentamente, pero de manera firme y segura.

Hay quienes añoran tiempos pasados y quizá sólo recuerden las cosas buenas y esperan mágicamente que se repitan.

Otros, sin embargo, saben que no hay vuelta atrás. El siglo 21 coloca a todos los sindicatos y a los trabajadores en una situación compleja y delicada. Hoy tenemos más transparencia y democracia y menos estabilidad laboral. Hoy contamos con más elementos para la formación profesional e ideológica y existe un impresionante avance científico y tecnológico, y por lo mismo se le exige a todos los seres humanos una actualización permanente, una educación a lo largo de toda la vida.

Son varios los modelos de lucha política y gremial, entre los cuales se pueden mencionar: 1) el que busca cuidar a las instituciones y pretende avanzar sin arriesgar, 2) el de la nostalgia que genera inmovilidad y depresión y 3) el de la rebeldía que termina en una negación de las autoridades y de los dirigentes, es decir en una anarquía.

El modelo que asume el SNTE, el modelo de la vida institucional, exige –cada día más– una gran preparación de los dirigentes sindicales y, sin lugar a dudas, una mayor cercanía con los agremiados. Formación y presencia son las grandes armas de un sindicalismo institucional, es decir de un sindicalismo que busca fortalecer a las instituciones.

Hay que sumar el trabajo político del gremio, la capacidad de convocatoria y la interlocución con la sociedad mexicana. Y a todo ello la inteligencia que genere estrategia.

El panorama no es sencillo, las exigencias laborales, la actualización permanente que deben tener no sólo las personas, sino también las instituciones; el avance de las ideas ligadas a la derecha, todo ello complica el complejo quehacer de los sindicatos

La clave está en la participación de todos, en la cercanía de los dirigentes con los agremiados, en la formación sindical, en la transparencia, en dirigentes y agremiados enamorados del SNTE. Con todo ello se puede fortalecer al magisterio.

Experiencias de un sindicalismo radical

Desgraciadamente las experiencias no son buenas. Los resultados son catastróficos. Hace unos años la Sección 9 representaba el sindicalismo más contestatario, hoy carece de la vida sindical que se observa en otras latitudes. Desde hace más de 15 años no se realizan asambleas delegacionales, carecen de estructura sindical, no hay debate, no existe actividad. Algo parecido ocurre en algunos espacios de Zacatecas, Michoacán, Guerrero y Chiapas.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @cmoreira38_5
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