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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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17 Octubre 2015 04:06:24
SNTE y su historia (segunda parte)
Los tiempos de Jonguitud, el culto a la personalidad.

El relevo de la dirigencia en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se fraguó algunos años antes de la caída de Carlos Olmos Sánchez y con él, del entonces líder moral, Jesús Robles Martínez.

Por un lado, la dirigencia se había ido apartando cada vez más de las bases magisteriales y, en muchas de las entidades, eran los supervisores escolares los que determinaban el rumbo sindical de las secciones pertenecientes al SNTE.

Y además, la crisis política que vivía el Gobierno de la República, luego del movimiento estudiantil del 68 y de la violencia ejercida por los Halcones en el 71, requería liderazgos sociales más ligados a la centro izquierda, con un mayor carisma, un control más férreo y con actitudes más populares (y quizá, más populistas).

La etapa de Carlos Jonguitud Barrios inició con la dirigencia encabezada por Eloy Benavides Salinas, quien cubrió los 18 meses que le faltaban a Olmos Sánchez para concluir su periodo estatutario.

En seguida llegó el propio Jonguitud Barrios y luego José Luis Andrade Ibarra, Ramón Martínez Martín, Alberto Miranda Castro, hasta llegar a Refugio Araujo del Ángel, quien tan sólo alcanzó a dirigir los destinos el SNTE durante un par de meses.

Surgió la corriente denominada Vanguardia Revolucionaria, de la cual se designó a Jonguitud Barrios como el líder vitalicio y por lo tanto el líder moral del sindicato.

En función del tiempo de aparición, Vanguardia Revolucionaria se convirtió en la tercera corriente sindical mayoritaria, antes existieron la Fracción Nacional Revolucionaria que fue sustituida posteriormente por el Frente Nacional de Unidad Revolucionaria de los Trabajadores.

Las dos décadas de Jonguitud fueron los años de las grandes reuniones magisteriales, en ocasiones tan sólo para celebrar el 22 de septiembre, fecha del inicio del movimiento vanguardista; fueron los años de las alianzas entre maestros y campesinos, de los juegos deportivos y culturales, de la mejora salarial de los 70 y de la estrepitosa caída en las percepciones de los trabajadores de la educación durante los 80.

En ese tiempo surgió la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a raíz de problemas muy locales en zonas económicas relacionadas con la presencia de instalaciones petroleras.

Como ocurre con frecuencia, un problema local mal atendido se vuelve un gran movimiento sindical.

En pocos años la CNTE registró una amplia presencia en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, el Estado de México y el Distrito Federal.

Fue una etapa de grandes manifestaciones y de fuertes represiones.

El estilo de Jonguitud exigía una veneración total o una exclusión de la vida sindical en el SNTE. El hecho de no entonar el himno a Vanguardia Revolucionaria implicaba sanciones no escritas pero sí cumplidas. La represión no tenía límites.

Para entender la caída de Jonguitud Barrios habría que pensar entre otros aspectos en los siguientes cuatro:

1. La economía del país en aquellos momentos se puede sintetizar en constantes devaluaciones, una gran inflación y una delicada crisis petrolera.

Ello se reflejaba en los salarios de los trabajadores de la educación.

El sueldo de un maestro llegó a colocarse en el equivalente a 1.5 salarios mínimos.

2. El terrible terremoto de la Ciudad de México modificó la conducta de participación de la gente en el centro del país.

3. El estilo de Jonguitud se llevaba bien con Echeverría y López Portillo, pero no con las características personales de Miguel de la Madrid, y menos con la visión de Carlos Salinas de Gortari.

4. Nuevamente el Gobierno de la República requería mejorar su imagen ante los mexicanos y con la comunidad internacional. La victoria de Salinas estaba manchada con “la caída del sistema” y su estrategia para salir de la crisis política implicó el encarcelamiento de Joaquín Hernández Galicia y la caída de Venus Rey y del dirigente del poderoso sindicato de maestros.

Impresionantes manifestaciones en todo el país, pero sobre todo en el Distrito Federal, fueron el gran pretexto para generar el relevo sindical en el SNTE. Carlos Jonguitud entregó su renuncia, mantuvo la Senaduría y evitó la cárcel.

Próximo sábado

La llegada de Elba Esther Gordillo a la dirigencia nacional del SNTE implicó un parteaguas en la vida del sindicalismo mexicano. Tiempos muy complicados. Tiempos de grandes cambios.
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