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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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11 Agosto 2016 04:00:28
¿Sobrevive usted de su trabajo?
Hay unos cuantos afortunados en el mundo que viven de sus ahorros o inversiones. Sólo dos de cada 10 tienen este privilegio.

El resto comemos gracias a que trabajamos. Es nuestra principal fuente de sustento. Y sin embargo, tan ocupados estamos, que pocas veces prestamos atención al funcionamiento del mercado laboral.

¿Cuánto empleo disponible hay? ¿Cuáles son los trabajos mejor pagados? ¿Dónde están? ¿Por qué es tan difícil conseguir uno? ¿Importa la edad? ¿O el sexo? ¿Por qué hay países que ofrecen mejores plazas de trabajo? ¿Qué lugar ocupa México con respecto a la fuerza laboral del mundo?

La OCDE entregó recién un reporte que permite, entre otras cosas, enterarse por qué los mexicanos trabajamos tanto y ganamos tan poco. Este documento evidencia que algo está muy mal en la manera cómo hemos organizado nuestra fuerza laboral y todos estamos pagando costos altos por ello.

México es una potencia mundial con respecto al número de neuronas, pies, manos y talento humano disponibles para trabajar.

Si fuese un equipo de futbol diríamos que es uno de los más numerosos del mundo. Entre los 34 países de la OCDE sólo nos superan en cantidad Japón, Rusia, Estados Unidos, y en breve también Brasil.

Una segunda característica es que los mexicanos trabajamos como nadie. Dedicamos más de 2 mil 200 horas al año para laborar. Somos los que más invertimos tiempo a esta actividad. El promedio en la OCDE es de mil 719 horas y pueblos como el alemán trabajan hasta 40% menos que nosotros.

Con todo, la inmensa mayoría de las y los mexicanos tiene un empleo mal pagado y que no ofrece buenas posibilidades para progresar.

Si bien contamos con un equipo numeroso de jugadores, gran parte de la población trabajadora se desperdicia sentada en la banca. Es reserva de talento sin utilizar.

De cada 10 trabajadores potenciales sólo seis tienen un empleo aceptable. Esta cifra es una de las peores entre los 34 países revisados.

El asunto se vuelve aún más injusto cuando distinguimos entre hombres y mujeres. Si usted es varón tiene menos de qué preocuparse; en cambio, si es mujer mexicana, está condenada a permanecer en la reserva cobrando un salario precario, o de plano a no cobrar nada.

Otra barrera de entrada al juego de los buenos empleos es la edad. En México los peores trabajos son entregados a quienes se hallan en plenitud laboral. La inmensa mayoría de la reserva desperdiciada se ubica entre los 25 y los 54 años.

Esto marca una diferencia con respecto al resto de los países que sí han sabido distribuir con equidad las oportunidades laborales, los sueldos y las prestaciones.

Acaso porque la maquinaria del mercado no funciona es que muchos mexicanos han decidido autoemplearse. Como ninguno, en nuestro país abundan los trabajadores por cuenta propia. Esto contrasta con otras economías, como la estadunidense o la de Canadá, donde más de 90% de la fuerza es contratada por unidades económicas —empresas u organizaciones— que tienen más de 50 empleados.

Entre los trabajadores mexicanos varones abunda además el empleo a tiempo parcial (uno o varios), que no posee derechos y carece de estabilidad. Y la inmensa mayoría se encuentra ubicada en el sector de los servicios que no suelen agregar valor y por tanto paga los salarios más pobres.

Si hiciéramos caso al reporte de la OCDE tendríamos que cambiar muchas cosas para que el mundo del trabajo mexicano fuera más eficiente y nos diera beneficios a quienes lo integramos.


ZOOM

No necesitamos trabajar tantas horas, es urgente que un número mayor de mujeres ingrese al mercado laboral remunerado, se requieren más empresas grandes y menos autoempleo, más trabajo en el sector secundario (industria), más oportunidades para quienes tienen entre 24-54 años, y un mejor sistema de seguridad social para los que laboran a tiempo parcial.
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