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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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09 Octubre 2016 04:08:00
Sobrevivir a la muerte (II)...
El hostigamiento, violencia física y la agresión sexual en contra de las mujeres detenidas por presuntos crímenes del fuero federal o común se agudizan por “nocivos estereotipos de género”, advierte Amnistía Internacional en el estudio Sobrevivir a la Muerte. Tortura de Mujeres por Policías y Fuerzas Armadas en México.

Lo anterior significa que si la persona detenida es mujer la agresión tiene matices específicos, pues casi siempre está de por medio el ultraje y la violación sexual, pero si a eso se agrega que la víctima forma parte de una minoría social, la magnitud del ataque en su contra por parte de las autoridades se multiplica.

“Quienes transgreden las expectativas socialmente aceptadas respecto a las mujeres se enfrentan a formas específicas de trato humillante y degradante a causa de su identidad. Las mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero corren especial peligro, ya que son mujeres cuyo cuerpo no se adapta a las normas esperadas de femineidad”, señala el estudio. Otro factor de humillación a las mujeres detenidas tiene que ver con su apariencia y complexión física.

Según el análisis, de las 100 mujeres que Amnistía Internacional entrevistó, 12 dijeron ser bisexuales y otra cantidad igual dijeron ser lesbianas; 70 se declararon heterosexuales y seis no respondieron.

El caso de Korina relatado por AI.

El 27 de agosto de 2011 Korina de Jesús Utrera Domínguez, de 25 años, y su novia Denise Francisca Blanco Lovato, estaban en casa de Korina, en Tabasco, cuando marinos armados y vestidos con uniformes de camuflaje irrumpieron, las golpearon y acusaron de esconder droga. Les vendaron los ojos y trasladaron a una base militar donde las violaron, asfixiaron casi al punto de la muerte y aplicaron descargas eléctricas.

“Korina, que nunca había tenido relaciones sexuales con un hombre, contó a Amnistía Internacional que mientras estuvo bajo custodia de los marinos la manosearon, pellizcaron los pezones, le metieron los dedos en la vagina y le introdujeron un tubo por el ano. Uno de los marinos trató de meterle el pene en la boca y gritó: “Órale perra, prueba”. Cuando los marinos la estaban obligando a comer comida del suelo, uno de ellos gritó: “Ya suéltenla.

¡Nos van a denunciar!”. A Denise también la violaron unos marinos que le metieron los dedos enguantados (sic) en la vagina y le aplicaron descargas eléctricas en los genitales...”.

Luego de 30 horas de tortura física y agresión sexual las consignaron al Ministerio Público en Veracruz, el cual las obligó a firmar una declaración donde ellas confesaban formar parte del crimen organizado.

Las dos mujeres denunciaron ante un juez la tortura, pero sus denuncias fueron ignoradas. Cuatro años después, la Procuraduría General de la República abrió una investigación sobre el caso, pero sin resultados, pues hasta el momento Korina y Denise permanecen en prisión en espera de sentencia. Ningún elemento de la Secretaría de Marina Armada de México fue castigado por los hechos.

Para consulta del informe completo: http://amnistia.org.mx/nuevo/wp-content/uploads/2016/06/AMR4142372016SPANISH.pdf
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