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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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23 Agosto 2018 04:00:00
Solo buscando pan de trastigo
Antes la piratería era considerada como un fenómeno, sin embargo, al día de hoy ya es un problema a nivel mundial en donde equivocadamente se piensa que solamente el rubro de la música y películas eran las más afectadas.

Ahora son un promedio de diez categorías de productos que representan más del 60 por ciento de las falsificaciones, entre esos están los alimentos, medicinas, perfumería, cosméticos, ropa de moda, complementos y/o productos electrónicos, así también como la venta en línea, y así continua la lista.

Pero la piratería no está considerada solamente en productos y venta en línea, es decir, Internet, sino también en cada uno de los negocios quienes están bajo las características dentro de la informalidad.

Aquellos que en primer lugar no están dados de alta ante la Secretaria de Hacienda, y permisos o licencias de las autoridades locales son aquellos quienes por muy a la vista que estén no significan que se encuentran dentro de la formalidad, solo por mencionar están las típicas tienditas de las colonias, restaurantes dentro de cocheras y nunca faltará las estéticas así como boutiques dentro de alguna colonia sin importar el nivel de ello, es decir, los hay en colonias populares, así como en las residenciales.

Hay quienes opinan que el fenómeno de la piratería es una cuestión de cultura; pero en realidad no hay mexicano alguno que se escape de haber comprado al menos alguna vez en su vida algún producto falsificado, ya sea con pleno conocimiento o desconocimiento, pero también carente de interés por saber si es original o no.

Las grandes compañías siempre alegaran que es un gran impacto negativo en sus ganancias, debilitando la economía del país y además atenta a un delito fiscal.

Para muchos expertos una manera de asegurar el producto y exigir ante las autoridades se tiene que registrar la marca, diseño, patentes, derechos de autor para poder proteger la exclusividad contra el uso ilícito de los mismos por parte de quienes se dedican a comercializar con ellos.

Obviamente esto encarece más el producto viéndose reflejado en su costo final al destino del consumidor siendo un impedimento para su posible adquisición por la falta de dinero para comprarlo y más cuando se vive en un país sumergido con una problemática económica por la falta de generadores de trabajo, complejidad en su sistema tributario provocando el cierre mismo de muchas empresas o la migración de otras por la falta de incentivos hacendarios.

Mientras sigamos siendo un país manufacturero en donde sobra vacantes de obreros y no, uno como productor, creador de nuevas tecnologías o procesos para hacer las cosas, existirá y seguirá en aumento la piratería, porque como dicen por ahí el hambre es canija.

A la falta de incentivos fiscales y complejidad burocrático para la instalación de cualquier empresa, han provocado que inversionistas nacionales busquen en otras partes del mundo, mejores condiciones fiscales para operar. En donde sus costos de producción dejen mayor margen de ganancia siendo este el principal atractivo para poderse instalar, y un ejemplo de ellos es China, es decir, su crecimiento se debe a las grandes facilidades e incentivos que se tienen allá.

En la ciudad de Torreón la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), solicitó a las autoridad correspondiente a que se le dé una solución por la baja de ventas de las panaderías provocadas por los productos “piratas” de aquella localidad, es decir, es el pan casero que muchas amas de casas han tenido que recurrir para tener un ingreso más, dentro de sus familias o hasta en muchas ocasiones es el único ingreso que tiene alguna persona generalmente mujer que fue abandonado por su conyugue, e hijos y que dedicó más de la mitad de su vida a la vida hogareña.

Precisamente a esas mujeres quienes ya no se les dieron oportunidad son a las que quieren que se regulen como cualquier negocio establecido que paga impuestos, y permisos.

Es bueno que quieran regular la piratería en el mercado de las panaderías, pero primero la Canainpa debería echar una revisadita si todos sus agremiados cumplen con todos los requisitos que están obligados para poder exigir. Antes de acabar con el ingreso honesto de muchas amas de casas.

¿Acaso ya buscaron dentro de sus agremiados si todos ellos cuentan con sus marcas registradas en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial? eso es solo una cosa por mencionar, ya que por otra parte también se debe de exigir a todos sus socios de la Canainpa, mostrar el registro de la patente tanto en formulación como en procedimientos para la elaboración del pan, y así podemos enumerar una serie de regulaciones que ni siquiera sus propios agremiados cuentan con ello.

Es por eso que el dicho entre panaderos sobre “buscar pan de trastigo”, significa meterse en negocios que no le atañen solo pueden acarrearle daño. ¿Ustedes como coahuilenses, ven eso justo o injusto? (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) http://www.intersip.org
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