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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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19 Marzo 2014 04:08:55
Sólo para hacer corajes…
A ver si lo siguiente le suena familiar: “El Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública que la Federación entrega a los estados es un desorden. Lo anterior deriva de una revisión a los reportes de la Auditoría Superior de la Federación sobre la forma en que las 32 entidades ejercieron los fondos federales del FASP durante 2012. El órgano fiscalizador levantó 142 pliegos por encontrar daños probables al erario federal, que sumaron 807 millones de pesos por recursos desviados, malgastados o no comprobados”.

Y esto otro: “Pagos no acreditados a supuestos trabajadores, compra de medicamento sin comprobar y múltiples transferencias bancarias no autorizadas por millones de pesos, encontró la Auditoría Superior de la Federación en la revisión del manejo de recursos federales etiquetados y bajo responsabilidad del Gobierno de Sinaloa, por lo cual interpuso dos denuncias ante la Procuraduría General de la República”.

Y nada más para cerrar la pinza, otra perla: “Desde hace tres meses, el pago a enfermeras y enfermeros del ISSSTE no ha llegado. Son más de 70 trabajadores suplentes a quienes no se les ha entregado el pago por las horas de servicio, a pesar de que la Delegación (Coahuila) de la institución les informó que ya se hizo el depósito de la nómina, misma que no se ve reflejada al momento del cobro”.

Seguramente los tres casos le provocaron una suerte de “déjà vu”, esa fuerte sensación de que ya se había vivido, experimentado o visto algo idéntico. Y con razón, ya que año con año, cuando se liberan los expedientes de las revisiones que hace la Auditoría Superior de la Federación se refieren exactamente los mismos asuntos: desvíos, gastos sin comprobar, recursos que simplemente no aparecen, fondos que si bien etiquetados para ciertos fines, se utilizaron para otras cosas y un largo etcétera.

Esa es la cuestión de fondo, el dinero que se supone es de todos, el que proviene de las arcas públicas y que debería servir para fincar andamiajes institucionales, infraestructuras, bienes y servicios, en fin, progreso, desarrollo y bienestar social, terminan una y otra vez en el cajón de gobernantes y funcionarios que sin mayor problema los usan (y abusan) en forma discrecional, sin transparencia y menos aun rendición de cuentas.

Las auditorías y la cíclica revelación de que se desviaron o “desaparecieron” recursos es entonces un engranaje más de la gran farsa en que permanecemos inmersos los mexicanos.

La presidenta de Causa en Común, María Elena Morera, dice al respecto que mientras no haya sanciones para los responsables de desviar o malgastar los fondos en materia de seguridad pública, las irregularidades detectadas cada año por la Auditoría Superior de la Federación continuarán presentándose; que es muy bueno que la Auditoría nos diga qué pasó con el dinero, pero de nada nos sirve saber que se lo robaron o que se gastó ineficazmente si no hay sanciones a los responsables.

“Si no hay castigo sólo nos sirve para hacer corajes” y tiene toda la razón. Entonces a seguir haciendo corajes mientras el gran circo de la simulación le da otra vuelta al vapuleado México.
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